El ambiente político en nuestro país está muy agitado, vivimos tiempos de cambio, y los cambios, en realidad, nunca son fáciles. Somos animales rutinarios, y todo aquello que nos pueda sacarnos de ese “status quo” nos provoca un cierto desasosiego, un recelo instintivo, y comenzamos a movernos en la incertidumbre, como si camináramos con inseguridad sobre aguas pantanosas. Permitirme que compare a España con ese mismo pantano sobre el que caminamos. Bajo la superficie, que sería la democracia, se esconde aún un pasado del que no hemos podido desprendernos. Sus vapores pujan por salir a la superficie, y originan burbujas de un olor nauseabundo.

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La lucha entre hermanos, el odio, la miseria, la guerra en definitiva, el momento en el cual, el fascismo le arrebató el poder al pueblo. Aún, a día de hoy, esa impronta franquista, nos hace ver como una amenaza el que el pueblo pueda volver a gobernarse a sí mismo.

#Podemos, ha aparecido en este pantano, y amenaza con drenar las aguas, enriquecer la tierra y sembrar una nueva cosecha. Precisamente, esto viene a decir el presidente Mujica en una entrevista para el diario Público. Mujica terminará su legislatura en el próximo año 2015, dejando el desempleo en Uruguay en sus mínimos históricos. Nadie puede decir, a día de hoy, que las opiniones que ofrece este mandatario popular no sean enriquecedoras.

El presidente refiere la visita que varios dirigentes de Podemos le hicieron hace un tiempo, y explica que, en su opinión, “son un grito, una llamada de alerta, para el mundo”. El hecho de que la formación lleve como estandarte los valores, y no las políticas es el fruto de todo su poder.

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Mujica expresa que el mundo está enfermo, y necesita recuperar esos valores que se han olvidado y, como consiguiente, la política debería hacer lo mismo. En esto se basa, para el presidente uruguayo el éxito de Podemos.

“Política no es buena palabra” asegura Mujica. Realmente, el hecho de contar con un presidente que pertenezca a las capas más castigadas de la sociedad debería ser una norma, no debería sorprendernos de este modo. José Mujica, al referirse a la pregunta sobre la memoria histórica, cuenta su visión sobre la idea de República. Las repúblicas que aparecieron en el mundo eran el sueño de una idea, la idea de que todos los hombres son iguales. Esto, no gusta a las monarquías ni a la nobleza, que, según Mujica, se han hecho dueños de nuevo, de las instituciones - como a escondidas - imponiendo sus usos y costumbres. Este es el verdadero origen de que en política, los dirigentes vivan como una minoría con todos aquellos privilegios que esto supone, olvidándose del verdadero motivo de su existencia. Se distancian de la mayoría social a la que han prometido favorecer, provocando a su vez que este distanciamiento sea recíproco.

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Y cuando la gente deja de creer en la política, la sociedad enferma sin remedio.

Los seres humanos necesitamos creer, explica el presidente de Uruguay, somos seres utópicos, creamos doctrinas y religiones. En todas las partes del mundo, las personas creen siempre en algo, porque es una necesidad implícita en el hombre. Por eso es trágico, dice Mujica, que en el mundo actual, en el cual existe tanta riqueza y en que disponemos de tantos medios, seamos infelices. Precisamente esto, es un retrato de lo que pasa en nuestro país, por eso, quien crea esperanza es aquel que nos ayuda a creer en que un cambio y un mundo mejor es posible.