No todo el mundo tiene la suerte que Europa posee en materia educativa. Bien es cierto que no se cumplen las expectativas más alentadoras para un modelo educativo inclusivo y de calidad en todos los países que configuramos la zona euro, pero sí se asegura su asistencia y su interés porque todos reciban la mejor formación posible, en las mejores condiciones. Sin embargo, en la mayor parte de las zonas del mundo, este hecho no se cumple ni de cerca.

La Ong Entreculturas en colaboración con la Agencia Española de Cooperación Internacional ha hecho público un informe en el que pone de manifiesto que 58 millones de #Niños no reciben ningún tipo de #Educación.

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Si a este hecho sumamos los niños que reciben una formación educativa deficitaria, bien por la dificultad de acceder, bien porque el país está en conflicto o pertenece a una étnia minoritaria, la cifra aumenta hasta los 250 millones de los 650 que hay en el mundo entero.

Se analiza la escalofriante cifra de desigualdades de oportunidades del Sudeste Asiático y África Subsahariana en donde únicamente el 40% de niños y niñas reciben la formación básica hasta los 4 añitos. El resto, ni tan siquiera recibe ningún tipo de formación. Valeria Méndez, miembro de Entreculturas, señala de manera muy oportuna, que la educación es la clave para que un país pueda salir de la pobreza y de la miseria. Para ello, prosigue, se debe dar una educación inclusiva y gratuita. "Detrás de un modelo educativo, hay un modelo social", apostilla textualmente la Sra.

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Méndez.

La #ONU, por su parte, en una encuesta que han contestado más de cinco millones de personas, alerta de la necesidad de la escolarización de los infantes en todas las regiones del mundo, que sea gratuita, de calidad e inclusiva ya que es el motor que hará posible que las sociedades avancen hacia el reconocimiento y cumplimiento de los derechos sociales, y posibilitará el desarrollo real de los pueblos, dotándoles de herramientas para avanzar hasta conseguir la paz y la estabilidad social.

Apostar por la sanidad y la educación parece que son las dos premisas fundamentales para que todas las sociedades avancen hacia sistemas democráticos desarrollados y generar ciudadanos comprometidos en la construcción de poblaciones cada vez más humanas y civilizadas.