Marine Le Pen, aparte sus baños de multitudes donde aparte de ganar las elecciones europeas en Francia o presume de tener mucho más apoyo desde el extranjero que lo que dicen los medios, está ella y otros dirigentes de su partido metidas en querellas por difamación o amenazando con otras nuevas.

Hace tiempo, la altiva dirigente ultra francesa se escandalizó por que la cantante Madonna incluyó su imagen con una cruz gamada nazi durante uno de los vídeos de una actuación suya en Francia, y se querelló contra ella. La cantante reaccionó sutilmente: "Sé que he enojado a una tal Marine Le Pen".

Hace poco, su sobrina Marion Maréchal-Le Pen tuvo que casarse a toda prisa con su novio por el método genuinamente denominado "de penalti", es decir, por estar embarazada. Aunque ella sostiene que es su novio el padre de su bebé, un importante semanario sostiene que el padre, en realidad, es un periodista.

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Marion reaccionó amenazando con querellarse contra la revista. No obstante, ella misma descubrió cuando tenía 15 años que su propia madre la tuvo a ella no con su marido, sino con su amante. Sería como repetir la misma historia con ella misma como personaje de un culebrón.

Pues se le acumulan las tareas en los juzgados al FN: la revista Closer, ya aludida anteriormente, sacó en su último número a Florian Philippot, uno de los dirigentes del FN más prometedores y número dos de MLP, abrazado a otro hombre en actitud más bien típicamente amorosa. Y ahí queda mal el dirigente, pues es de los más acérrimos enemigos del matrimonio homosexual, y su supuesto novio es todo lo contrario: defiende que se puedan casar personas del mismo sexo. Philippot, además, no ha negado que es homo.

Quien no se ha querellado contra ningún medio por difundirse si su orientación sexual es o no "tradicional", es Steeve Briois, el único alcalde del FN ganador por mayoría absoluta, del cual se ha aludido su presunta homosexualidad, algo que él mismo ni ha confirmado ni ha desmentido.

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Si fuera hétero, lo más lógico sería decirlo y basta.

Todo esto lo ha utilizado Marine Le Pen para defender que la vida privada es sagrada, algo aceptado en Francia y entre su clase política. Eso lo compartimos. Lo que pasa es que cuando dan lecciones de moral, sobre todo en las manifestaciones contra el matrimonio homosexual a las que el FN acude orgulloso, quedan mal.

Y como no saben cómo sacar votos, caen en contradicciones como la que la propia Marine dijo en su famosa entrevista con Ana Pastor en "El Objetivo": "Estamos en contra del matrimonio homosexual porque sólo puede ser entre un hombre y una mujer. Pero tampoco queremos que haya ciudadanos de primera y de segunda".

Esto último lo decía por que no piensa anular los matrimonios ya celebrados y consumados. Lógico, si se casaran militantes homosexuales de su partido, no les podría obligar a anularlos y casarse con mujeres, ya que ellas no podrían soportar más maridos inútiles en la cama. Ya tienen bastante con los héteros.

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La propia MLP fichó a Sébastien Chenu, ex miembro de la UMP y fundador de Gay Lib. No hace falta decir si a este señor le gustan las mujeres, se ve tan claro como que Takeshi Kitano no es pariente de Barack Obama. Con tantas contradicciones en este tipo de temas, me temo que a la extrema derecha les pasa como a los nazis, que hablaban de las "degeneradas democracias" y el "arte degenerado", y en cada ciudad invadida por ellos eran los mejores clientes de los prostíbulos locales.