Cuando te vayas de tu ciudad natal, te llevas recuerdos de esos rincones que eran la hábitat de tu infancia, lugares irrepetibles que distinguen tu ciudad de los demás y quedan grabados en la memoria como un sello de tu propia casa. Te acuerdas de esa chuchería que olía a magia donde tu abuela compraba chuches aun a tus padres, de esa tiendecita de sastre donde te han hecho tu traje de comunión, cuyo dueño parecía salir de las páginas amarillentas que hojeabas en la antigua librería de enfrente, llena de polvo mágico que sabía a la sabiduría. Luego, echas de menos esos bares "de toda la vida" con las barras de madera maciza, rótulos centenarios y camareros de traje negro y delantal que eran casi de familia.

Y llegando a cualquier otra ciudad buscas unos lugares y sitios que la hacen distinta, que son irrepetibles, que tengan su propia historia, sabor y encanto. Los McDonalds son iguales en todo el mundo, sea en París o Buenos Aires y Starbucks sabe igual en Roma y en Nueva York. No son los atractivos turísticos que llenan los álbumes de fotos tras un viaje, ni los que llaman a volver. Pero en España, a partir del 1 de enero, van a cobrar sitio expulsando a los comercios centenarios y establecimientos emblemáticos que, con el fin de la moratoria de la Ley de Arrendamiento Urbano, serán incapaces de soportar el precio de alquiler de mercado.

Los valencianos se despedirán de "El Siglo", la horchatería más antigua de la ciudad, con sus famosos buñuelos con chocolate y su mejor horchata. Tras la entrada en vigor del decreto que pone fin a la renta antigua, los dueños del establecimiento se ven obligados a cerrar el negocio frente a la imposibilidad de pagar unos 8.000 euros de alquiler del local en la Plaza de Santa Catalina. Los barceloneses y visitantes de la Cuidad Condal no volverán a ver el histórico "Colmado Quílez" en la calle Aragó, ni otros establecimientos emblemáticos como el "Colmado del Eixample", la camisería centenaria "Deulofeu" o "El Palacio del Juguete". En Madrid, su destino compartirán "Casa Labra", la taberna histórica donde Pablo Iglesias fundó el PSOE de forma clandestina, la licorería "Madrueño", la más antigua de Madrid, la lujosa y elegante farmacia "La Paloma" en la calle Toledo y muchos más locales con los rótulos emblemáticos en el centro de la ciudad.

No hay datos exactos de la cantidad de los comercios históricos que se verán obligados al cierre tras acabar la moratoria de 20 años de la renta antigua pero se calcula que unos 10-12% de los negocios de más de 50 años están a punto de desaparecer, dado que la subida del alquiler llegará hasta un 700% y les hará imposible la supervivencia en el mercado. Los más afectados son los establecimientos de los cascos históricos donde la atracción y la transición de los turistas es la más alta y por lo tanto el precio de alquiler también. La atracción a la cual esos establecimientos atribuyeron en la misma medida que los monumentos de arte y arquitectura. Pero ahora están abandonados a su suerte. Tienen que renegociar sus contratos y enfrentarse al mundo cruel del mercado libre o decir adiós, echando a la calle a todo su personal y dejando las ciudades parecer gemelos.