Hoy es mi cumpleaños, bueno hoy (según mi madre) o mañana (según el DNI), son cosas que pasaban hace 50 años, que son los que cumplo, una cifra de esas redondas de la vida, lo que ha motivado a mi familia a esmerarse más en la felicitación. Se han esmerado tanto, que hoy, que me he levantado a las seis de la mañana, casi como todos los días, obligaciones del negocio familiar, sin embargo se me ha hecho tarde. Se me ha hecho tarde porque me he pasado más de media hora viendo, leyendo y llorando, llorando sí, por lo que me han regalado y escrito.

Tanto he llorado que cuando he conseguido parar de hacerlo para disponerme a realizar mis actividades cotidianas, al ponerme la radio con la que todos los días amanezco para escuchar las noticias, no he podido evitar volver a tener que limpiar las lágrimas de mis mejillas, el motivo ahora era la noticia del padre asesino de dos niñas, hijas suyas, seres inocentes, seres dignos de protección, protección que estaba obligado a darles precisamente su asesino, un padre que si hubiese sido un hombre como Dios manda, habría tenido que ser capaz de dar su vida por ellas, no de quitársela.

Anuncios
Anuncios

Por desgracia la noticia es tan poco excepcional que, por habitual, la podemos dejar sin fechas en los titulares, lamentablemente, llevamos ya demasiadas noticias iguales o muy similares y, lo más bochornoso, podemos tener la certeza de que volveremos a ver titulares prácticamente iguales.

El asesino estaba separado de la madre de las asesinadas, que también había presentado denuncia por malos tratos, y también estaba parado, y con problemas económicos, todo muy típico y desgraciadamente tópico. Es la tragedia de nuestros días, problemas de convivencia agravados por un machismo cada vez más incomprensible e insoportable y todo ello agravado más aún por la crisis económica.

Dicen que cuando el dinero sale por la puerta, el amor se escapa por la ventana. Esto yo ya sé que no es verdad, mis últimos meses de vida no han sido precisamente los mejores, problemas laborales y, sobre todo, económicos han convertido mi vida en un infierno muchos ratos insoportable, pero sigo aquí, alcanzando los 50 con la mayor riqueza que uno puede tener en la vida, el amor de los míos.

Anuncios

Mi madre lleva toda la vida diciendo que quien es buen hijo, es buen marido y buen padre. Yo no sé si soy bueno, aunque lo intento, lo que sí sé es que he tenido los mejores padres y los mejores hijos. Y una mujer que, a pesar todos nuestros defectos, que son muchos los que sumamos los dos, a pesar de los años que llevamos dándonos los dos motivos para divorciarnos, es lo que tiene la convivencia, seguimos queriéndonos cada día más si cabe. Porque amar es para siempre, o no, y el amor es muy bonito, cuando es bonito, pero lo que es siempre, inevitablemente, es difícil, como todas las convivencias, pero mucho más por ser la más íntima e intensa, por tanto, la que más dificultades requiere de superar cada día.

Hay veces que la convivencia es imposible y entonces se rompe el amor, y no por ello habría que romper nada más. Es una cuestión de dignidad y de respeto. A veces uno piensa que no todo el mundo debería tener derecho a ser padre, que es una responsabilidad demasiado grande para la que demasiada gente no está preparada, nos evitaríamos muchas tragedias, pero a ver cómo se regula algo así.

Anuncios

Pero lo que sí que deberíamos ser capaces de evitar son los dramas del falso amor. Educación es la mejor solución y una legislación que nos haga iguales en derechos y deberes.