Sin duda que se trata de uno de los discursos más políticos del #Papa Francisco, en este caso frente a los miembros del Parlamento Europeo integrado por miembros de 28 países, donde el pontífice pasó, desde la familia hasta el tema de la soledad, por todos los temas que hoy más preocupan a Europa y al mundo.

En principio, y acorde al marco de sus declaraciones, el Papa Francisco puso el acento sobre los valores de la “vieja Europa” y además de advertir que el proyecto europeo no sólo es un proyecto económico, llamó a los parlamentarios a recuperar valores que, según Francisco están desapareciendo, como los de justicia y solidaridad. “Cuando la vida humana ya no sirve a un mecanismo de explotación se las descarta sin reparos como a los enfermos terminales, los ancianos abandonados, o los niños asesinados antes de nacer”, afirmó el Papa Francisco, haciendo referencia también al polémico tema del aborto.

Al respecto de la crisis económica y política actual convocó a los ciudadanos de la #Unión Europea a “construir en conjunto una nueva Europa que no gire exclusivamente en torno a la economía, sino más bien a la sacralidad de la persona, y de sus inalienables valores”. En este orden de cosa Francisco agregó que la Unión Europea debe “invertir en la persona humana” empezando por la educación y la salud, y colaborar con el refuerzo mediante ayudas a la familia cristiana, “unida, fértil e indisoluble” para darle esperanza al futuro en “una Europa que está anciana y cansada.”

Ante semejantes declaraciones los parlamentarios europeos, algunos asombrados por las valientes palabras del pontífice, aplaudían y hasta hubo algunos que se levantaron de sus butacas para aplaudirle de pie. Cuando, podría decirse que Francisco tenía el auditorio europeo a sus pies, lanzó uno de los mensajes más controvertidos, cuando afirmo que “no se puede tolerar que el mar Mediterráneo se convierta en un gran cementerio de inmigrantes”, en clara referencia a las muertes de la isla italiana de Lampedusa, y también a otros tantos desgarradores casos de seres humanos que pierden la vida en aguas del Estrecho de Gibraltar ( España) tratando de alcanzar las orillas de una Europa que, por ahora, les sigue siendo lejana, imposible y sobre todo indiferente.

Por último el Papa Francisco, en un cambio de discurso, se refirió a problemas internos de la iglesia católica como los vergonzosos casos de los sacerdotes pederastas. En clara referencia a los últimos casos que se han conocido de abusos sexuales a niños menores por parte de clérigos de la Iglesia Francisco declaró que recibió aquella mala noticia “con mucho dolor, con gravísimo dolor”. Vale la pena recordar que las recientes detenciones que se produjeron en Granada en relación con este caso de delitos sexuales se debió, en parte, a que el joven que en su niñez había sufrido abusos sexuales por parte de los curas le envío una carta denuncia al Papa Francisco y este se puso de inmediato a ordenar la correspondiente investigación.