Uno de los temas propios que tiene que responder la Iglesia, y que forman parte de la idiosincrasia de esta institución, es el paso de la vida a la muerte. En este contexto, durante la apertura de la audiencia general en el Estado Vaticano, el Papa recordó una cita del apóstol san Pablo que decía que los #Animales son obra de la creación de Dios y que, por tanto, volveremos a vernos en la misericordia divina. Esta afirmación la pronunció el apóstol delante de un niño que estaba llorando desconsolado por la muerte de su perro.

Pues bien, el Pontífice subrayó que no tenemos que tener miedo a la muerte porque "El Paraíso está abierto a todas las criaturas".

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Aunque no dice explícitamente que los animales vayan al cielo, es de suponer, por lógica, que nuestros seres queridos que tanto apreciamos y amamos, estarán presentes en la próxima encíclica que está elaborando y gira en torno al tema de la Naturaleza y el respeto al medio ambiente.

Este es un tema sobre el que la propia Iglesia se ha ido pronunciando a lo largo de su dilatada historia y que, si bien es cierto que nunca ha sido contundente en sus afirmaciones, no lo es menos, poder leer entre líneas la creencia firme de que así lo cree la Tradición Eclesial.

Hay muchas plataformas de iniciativas ciudadanas para que la #Iglesia católica se pronuncie sobre la barbarie que supone defender la mal llamada "Fiesta Nacional"; es decir, las corridas de toros y sus derivados festejos. Por ahora, la respuesta ha sido un musitado silencio preocupante.

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Sin embargo, tras estas manifestaciones del máximo dirigente espiritual de los católicos, cabe la esperanza de que de una vez por todas ponga en tela de juicio y denuncie esta atrocidad que se comete contra estos herbívoros pacíficos, extendiendo el argumento hacia cualquier tipo de maltrato o vejación que pueda sufrir cualquier ser viviente. Lo que es un hecho es que este Papa rompe moldes y no se "muerde la lengua", caiga quien caiga. ¿Por qué no pensar que va a ser valiente y pronunciarse sobre este tema clara y distintamente, como afirmaría Descartes?

El mismo Aristóteles consideraba a los animales dotados de alma (y hay que recordar el tipo: alma sensitiva), formando parte de un todo mayor en el que cada ser vivo cumple una misión específica. El gran pontífice Juan Pablo II recordó esta idea afirmando que toda criatura viviente está llena de alma y, su sucesor, Benedicto XVI, nunca escondió el gran cariño que les tiene a los gatitos, aunque doctrinalmente se mantuviera en una línea más bien reservada y conservadora.

Pensemos lo que pensemos y creamos lo que creamos, esperamos todos los que deseamos que a todo ser vivo se le reconozca la dignidad que poseen, que la encíclica manifieste con clarividencia el valor que poseen y el respeto que se merecen. ¡Que aproveche! #Papa Francisco