Hace mes y medio saltó a la palestra un joven del 20 años, Francisco Nicolás, popularmente conocido como "El pequeño Nicolás". Tras la aparición de algunas fotografías, con personalidades de la vida política y empresarial y su detención; irrumpe en la escena, como un friki de las fotografías con famosos y amante de la figuración; en fin alguien a quien le gustan los platillos y el bombo. Este fin de semana tras una entrevista en un programa de televisión, dejó boquiabierta a más de media España, contando sus peripecias, al más puro estilo de las novelas y películas de espionaje.

Los detalles de su detención, de su paso por el calabozo, de sus llamadas a gente importante, de su invitación a la coronación de Felipe VI, de las misiones o encargos recibidos de organismos del estado, para participar o servir de nexo en la resolución o negociación de situaciones de envergadura para el país, para alguna Comunidad Autónoma, para un miembro de la familia real, etc.

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van configurando el guión casi perfecto de un best seller o una superproducción cinematográfica.

Podría parecer la locura de una mente poseída por la adrenalina y el morbo de vivir al filo de la navaja, pero no. Aunque algunos de los organismos y de las personalidades citadas, mediante comunicados, desmienten lo dicho por el joven Francisco Nicolás, él insiste en demostrar que lo que dice es cierto, que tiene "voces" como prueba de su verdad y que llegará hasta las últimas consecuencias, para demostrar que no miente.

Me parece muy grave, el arremeter contra entidades y personas con peso específico en la vida del país, mezclándolas en sus relatos, pero me parece más temerario aún, el pensar que algo de cierto tenga lo que este joven dice abiertamente, tener "material sensible"

Instituciones como el CNI, la Vicepresidencia de Gobierno, el Ayuntamiento de Madrid o la propia Casa Real confiándole misiones o encargos a un joven de 20 años (sin desmerecer los méritos de personas de 20 años), estudiante; facilitándole accesos a lugares importantes o hasta coches oficiales.

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Se me pone la piel de gallina de solo pensarlo.

Ser "charlye" o colaborador o confidente de un órgano de inteligencia, incluye un serio control o mecanismo de contrainteligencia, para evitar que la más mínima información pueda llegar a donde no deben llegar. La información tiene rangos de clasificación y a los niveles de un colaborador, llega únicamente lo indispensable. Jamás la información clasificada puede llegar a un colaborador, quizás un propio agente pueda tener algo, pero un "charlye" no.

Que Francisco Nicolás ha encandilado a muchos, especialmente a los que están sedientos de motivos para cargar contra el Gobierno, los empresarios o "la casta", como diría Pablo Iglesias (que por cierto me parece eclipsado por El Pequeño Nicolás), es innegable, pero de ahí a otorgarle el papel de "honesto arrepentido", de "perseguido por peligroso", "cuidado que tiro de la manta", me suena a titular fácil de película de espías, de medio pelo.