El que fuera primer ministro portugués, José Sócrates se enfrenta a varios cargos como son los de fraude fiscal, corrupción o blanqueo de capitales. De momento, se ha decretado prisión preventiva tras una declaración por parte de las autoridades lusas que duró 2 días. 3 noches ha dormido en el calabozo desde que fue detenido al regresar en un vuelo procedente de París. Su abogado Joao Araujo se queja del trato a su defendido, alegando que esto no ha pasado nunca en la democracia portuguesa.

La realidad es que Sócrates tiene un panorama complicado, el Ministerio Público contará con un plazo de 4 meses para poder presentar una acusación con fundamento contra el ex primer ministro, de lo contrario tendrá que ser puesto en libertad según la legislación portuguesa.

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Además de Sócrates quedarán en prisión preventiva Joao Perna que es el chófer de Sócrates y un empresario, Carlos Santos que es un amigo personal del ex primer ministro. Queda en prisión provisional el abogado de Carlos que tendrá que acudir periódicamente a los juzgados.

Al acabar su mandato, Sócrates se marchó a vivir a París para estudiar Filosofía Política, donde compró una casa de cerca de 3 millones de euros y acostumbraba a dejarse ver por los restaurantes más caros y exclusivos de la capital francesa. Un año largo estuvo alejado de la vida política y volvió para ejercer de comentarista en la Radio Televisión Portuguesa, teniendo que soportar acusaciones sobre ese estilo de vida tan alto para un cargo del Estado que era harto complicado que alcanzara ese nivel de vida con un sueldo del Estado portugués.

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Sócrates explicó a la opinión pública, por activa y por pasiva, que nunca tuvo acciones ni cuentas en el extranjero, hasta que un día la Caixa Geral de Depósitos avisó a las autoridades fiscales de movimientos extraños en sus cuentas y ahí se abrió la caja de los truenos que ha dado como resultado que un político de tan alto nivel termine en la cárcel de forma preventiva.

Parece que nuestros vecinos portugueses también se abonan a la "moda" del político corrupto a la que tan acostumbrados estamos en España, luego no nos extrañe que desde zonas del norte de Europa se quejen de la corrupción que asola a la Europa mediterránea. La fama nos la hemos ganado a pulso con cada noticia que aparece en los telediarios.