Nuevamente, hace público un vídeo el grupo terrorista islámico. Esta vez, la suerte ha recaído sobre los #Niños, que no tendrán más de 12 años de edad, sometiéndolos a pruebas durísimas para ser entrenados en la fidelidad a sus ideas. Los entrenamientos van desde patadas en el estómago hasta portar metralletas aprendiendo a cómo capturar prisioneros. Todo ello, aderezado con la contención de las lágrimas y la simulación de no haber dolor.

Organizaciones para la Defensa de los Derechos Humanos, han denunciado la existencia de este tipo de campos de entrenamiento para menores, desconociéndose hasta el momento cuántos alistados a sus filas existen.

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Lo cierto y verdad es que es una práctica habitual. El motivo de que haya tanta demanda es bien sencilla: la población es tremendamente pobre y les pagan a sus familias unos 100 dólares por niño. Así lo confirmó un estudio publicado por HRW.

La educación, que nunca debe ser un medio para adoctrinamiento de ningún tipo de ideología, la han convertido en el caldo de cultivo más propicio para ser amansados y adormecidos con los ideales yihadistas, convirtiendo la violencia en el modo de ser natural de estas personas de tan corta edad. El reclutamiento de los niños está siendo desde el llamamiento que se hacen desde las mezquitas, los centros educativos, los sermones. Todo un ambiente propicio para sembrar un ambiente de violencia y desprecio a todo tipo de valores democráticos y pacíficos.

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Una mala y desviada interpretación del Islam que hace Al Bagdadi.

Es más, el Comité de la #ONU para los Derechos Humanos en Siria sigue denunciando la captación masiva de niños-soldados para ser reemplazados por todos aquellos que mueren en distintas labores que tienen que hacer, entre otras no solo acciones militares sino también las de mensajeros. Por ese motivo, el informe de la ONU estima que el reclutamiento oscila entre 200.000 y 300.000 niños. Una cifra que puede ser muy superada por las actuales circunstancias que están viviendo todas esas zonas del globo terráqueo.

Un panorama desolador el que se está presenciando para miles de familias que se ven obligadas a ceder a sus hijos para la contienda militar en defensa de un grupo terrorista que aterroriza a la población con medios coercitivos de todo tipo, dejando la soledad, el miedo, la angustia y el terror como único alimento diario con el que sostenerse. Los niños, lamentablemente, nuevamente protagonistas de una feroz batalla en donde siempre la persona pierde en todos los sentidos y el daño es tan inmensamente irreparable que no puede haber manera humana, sino es desde el extremismo atroz, de redimirlo por mucho que se quiera.