Hace meses el mundo se conmovió con la muerte de inmigrantes ahogados en una playa de Ceuta por presuntos ataques de la Policía, que motivó una cadena de acusaciones contra las fuerzas del orden, incluida la Guardia Civil, y el Ministerio del Interior.

Fue el tema estrella de los medios de comunicación y de los que más dolores de cabeza daban al Gobierno, la muerte de quince inmigrantes clandestinos ahogados en una playa de Ceuta y el descubrimiento, por las imágenes de webcams, que habían sido atacados, con pelotas de goma o lo que pareciera según la calidad de lo que se veía.

Lo más terrible del asunto es que al principio se emitieron por las televisiones imágenes editadas, es decir, mutiladas, no en su duración íntegra.

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Ello enfureció a la opinión pública. Y cuando aparecieron las grabaciones íntegras, mucho más nos enfadamos. Todo aquello provocó toda clase de altercados, declaraciones, acusaciones, etc. que el tiempo ha conseguido borrar sólo en una pequeña parte, pues la gente no olvida del todo lo ocurrido.

Y lo más indignante es que el Gobierno Rajoy, según medios como Eldiario.es, está preparando legalizar una actitud cuya frase se hizo popular y es sinónimo de algo ignominioso: la "devolución en caliente", es decir, si un inmigrante clandestino ha logrado pasar la frontera entre Marruecos y España y la Policía lo ha capturado, se abre una puerta en la valla que separa ambos países y se entrega al inmigrante a la Policía marroquí. Aunque digan que sólo la legalizarán si entran inmigrantes "en grupo", que verían como violación de frontera o no sé qué.

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Además, está el derecho al asilo, reconocido por cualquier país, sobre todo para quien huye de dictaduras. Eso parece, en el PP, que sólo lo tengan en cuenta para gente que huye de Cuba, China o Venezuela.

La Policía marroquí, desgraciadamente, no es de las más respetuosas con los derechos humanos, ni tampoco de las más honestas en su funcionamiento, así que si se entrega a algún pobre inmigrante a ellos, siento decirlo, pero en algunos casos, como dirían Mortadelo y Filemón, les aconsejaríamos que redacten su testamento.

Pero hay un detalle en las autoridades de éste país que he visto y que no pega nada con la caridad cristiana que tanto predican. Nunca se les ha visto la más mínima iniciativa de caridad con los necesitados, con los que sufren la miseria. No soy creyente, pero admiro y respeto la labor de los misioneros y misioneras en países pobres, la mayoría de ellos con pocos medios, que han llegado a ofrecer lo poco que tienen para que familias que no tienen ni para llegar a la noche siguiente, puedan comer algo o tengan un sitio donde dormir al menos un día.

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Pero eso sí, sólo se les ve interesarse por esa gente pobre siempre que se convierta a la religión de ellos mismos o, como se decía en un reportaje del No-Do sobre la Guinea Ecuatorial de 1951, en el que no veían a los negros capaces de gobernarse por sí mismos ni mucho menos ser siquiera jefes de grupo o de empresa.

Nunca nos hemos planteado que si un país funciona bien, sus habitantes no necesitan emigrar, a no ser que busquen cambiar de vida en otro país. África tenía y aún tiene riquezas inmensas, que Occidente ha saqueado obsesivamente. Por ello, los africanos tienen que emigrar y sobrevivir como pueden. Menos mal que aun así saben disfrutar de la vida con lo poquísimo que tienen. #Inmigración