Tras varios meses escuchando al líder de Podemos, Pablo Iglesias, arremeter en todo tipo de programas de televisión sobre la famosa reforma del artículo 135 de la Constitución en 2011 -en la que se daba prioridad al pago de la deuda- y que fue aprobada en una votación cerrada y conjunta de PP y PSOE, sorprende ahora las declaraciones de Pedro Sánchez en la que manifiesta su intención de modificar dicha propuesta, a la que se ha referido como un "error" aunque él mismo votó a favor hace tres años. El PSOE presentará el documento que contiene la propuesta concreta para el cambio del artículo 135 en el próximo período de sesiones del mes de febrero.

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Esta propuesta de la Izquierda Plural y el Grupo Mixto, por la cual se plantea retocar tan polémico artículo y que se votará hoy en el Congreso tiene claras trazas de populismo, palabra que no paramos de escuchar en tono despectivo hacia las propuestas de otros partidos políticos. Parece que en el PSOE van calando las ideas de Podemos, de las que se hacen eco con una clara intención electoralista. Puede que quieran convertir este país en una república bolivariana, entiéndase la ironía.

Los políticos del bipartidismo hablan con boca ancha de la Constitución, pero no dudan ni un segundo en modificar aquellas partes que realmente les interesan. El PSOE, está muy preocupado por los recortes en Sanidad, Educación y Derechos Sociales, asuntos que, asegura, desea blindar también en la Constitución.

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Sin embargo, todo esto tiene claros tintes oportunistas, ya que los recortes se iniciaron en la época de Zapatero. Pese a todo, Sánchez negó que estas iniciativas tuvieran que ver con el auge del partido liderado por Pablo Iglesias. Cospedal, se ha pronunciado al respecto como ya cabía esperar: acusando a Pedro Sánchez de irresponsable y oportunista. Aunque en lo último estemos de acuerdo, no creo que esta modificación vaya a causar ningún "derrumbe de los cimientos de la estabilidad" que dice Cospedal. Ellos siempre tan melodramáticos.

A la vista están las últimas encuestas electorales, como la de Sigma Dos para el diario El Mundo, que coloca a Podemos como primera fuerza con un 28,3% de los votos. Parece que los partidos tradicionales tendrán que cambiar de cara, de camisa y hasta de ideología si quieren mantener su status ante una ciudadanía cada vez más escéptica.

Otro cambio se ha producido también entre las filas de Izquierda Unida, hasta ahora el partido que más simpatizaba con el fenómeno Podemos.

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El nombramiento de Alberto Garzón como nuevo Secretario General del partido es inminente. No puede ponerse en duda el valor de Garzón como político ni su honestidad, el mismo Julio Anguita ha defendido su valía y avala su candidatura. Pero en los últimos días resulta curioso el cambio que se ha producido en su discurso, en el que ha comenzado a criticar las propuestas y el programa electoral de Podemos casi como un representante más de los grandes partidos.

Sin embargo, en el cambio del artículo 135 se han mantenido tajantes y han criticado igualmente la táctica del líder de PSOE, alegando que en numerosas ocasiones IU había propuesto la revocación de dicho artículo, a lo cual Sánchez respondía con un "está muy bien y no hay ningún error". Garzón señala que "ve más una alianza PSOE-PP que un acercamiento de los socialistas a los partidos de izquierda".

Más bien parece que todo el sistema político anda revuelto, son presas de un gran desconcierto para volver a recuperar el voto de una ciudadanía cada vez más indignada.