El gigante energético ruso Gazprom, ya bastante afectado por la crisis de Ucrania, sanciones de la UE y la caída de los precios, que en conjunto han provocado la reducción histórica de sus ganancias, ha recibido otro golpe severo en la espalda y, además, desde un lugar inesperado. Israel invitó a los Estados de la #Unión Europea a construir un potente gasoducto desde su campo Tamar, en la costa mediterránea, a través de Chipre y Grecia. Y a los países del sur de Europa, francamente, les ha gustado la idea, según informa la edición israelí "The Times of Israel".

El ministro de industria Silvan Shalóm ha presentado el proyecto en una reunión con sus homólogos de los países mediterráneos que se mostraron tan entusiasmados ante la posibilidad de salir de la aguja de Gazprom, que no les frenó ni la necesidad de inversiones multimillonarias para la realización del proyecto.

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Chipre, Grecia e Italia, por el territorio de los cuales tiene que pasar el gasoducto, han afirmado su plena disposición para empezar a llevarlo a cabo.

Otro proyecto, mucho más barato, preveía pasar el gasoducto de Israel a Italia a través de Egipto y Turquía, pero tuvo que ser descartado por motivos políticos: Egipto está agitado por la inestabilidad política y económica y la situación es difícil de predecir en el futuro próximo; y el presidente de Turquía R. Erdogán está muy crítico con Israel y no se le ve dispuesto a colaborar en los proyectos conjuntos. No obstante, si el gasoducto es construido, Israel teniendo sus campos de Tamar y otro recién descubierto, Leviafán, será capaz de liberar a los países de la UE de la dependencia del gas ruso que últimamente se ha convertido en un asunto de máxima prioridad.

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Recordemos que Israel no es el único que propone soluciones para reducir el monopolio de Gazprom en el mercado europeo. Hace unos meses, Azerbaiyán presentó sus proyectos e Irán también estiró una mano de ayuda, pero, en su caso, es necesario anular las sanciones impuestas en su tiempo. España podría jugar un papel muy importante en el suministro de gas para el norte y centro de Europa. El proyecto Midcat de gasoducto a Francia está en espera de la aprobación de Bruselas pero las plantas regasificadoras españolas, que por ahora están utilizadas sólo a un 13-20% de su capacidad, también podrían servir como la puerta de exportación del gas de esquisto y recarga de buques, la alternativa por la que ya apostaron en Letonia.