Nada más celebrarse el domingo la encuesta participativa sobre la #Independencia para dejar claro que el pueblo catalán estaba a favor del derecho a decidir, a través de los votos de más de dos millones de participantes que introdujeron sus papeletas a pesar de todas las prohibiciones y amenazas emitidas desde el gobierno central, la presidenta del Partido Popular de #Cataluña, Alicia Sánchez-Camacho, que de todos es sabido que le encanta estar siempre en primera página y ser la primera en hacer todo tipo de declaraciones que, normalmente, suelen pasarle factura.

Y esta vez no podía ser de otra forma. Las palabras emitidas por Alicia ante las cámaras, en las que aseguraba que la Fiscalía General del Estado estaba ultimando una querella contra Artur Mas y varios políticos que apoyaron la celebración de la consulta dominical, entre otras cosas, dando por sentado que se iba a presentar esa misma mañana, le han generado una serie de descalificaciones que poco le han tenido que gustar.

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Y no han tenido que ser de su agrado ya que han venido de miembros de su propio partido, de la Fiscalía Superior de Cataluña y hasta de la misma Fiscalía General del Estado, la cual ha rebatido las palabras de Sánchez-Camacho con un cierto malestar, asegurando que no le corresponde a ella decir lo que va a hacer o no la Fiscalía, y que han sido unas declaraciones muy poco afortunadas.

Uno de los fiscales se ha preguntado si "ahora la señora Sánchez-Camacho es la portavoz de la Fiscalía", y hasta el fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce afirmó que se pronunciarían sobre la consulta del 9-N sin precipitarse y siempre dentro del "cumplimiento de la legalidad", determinando de qué delitos se les puede acusar y a cuántos de ellos, pero que "hasta el momento no hay nada". Y, por supuesto, también le han acarreado infinidad de burlas y chistes en redes sociales, en las que no es demasiado querida la líder popular catalana.

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Hasta Artur Mas ha aprovechado la ocasión para darle un pequeño "cogotazo" en la sesión parlamentaria catalana de hoy.

La presidenta popular parece no aprender a callar a tiempo, y vuelve a hablar sin medir el alcance de sus palabras, que siempre suelen escapársele de su control. En Cataluña, su partido tiene poco seguimiento, pero con todas las declaraciones a las que tiene acostumbrados a los ciudadanos, le está haciendo un flaco favor a la delegación catalana del partido de #Mariano Rajoy, y por contra, con cada una de sus comentarios llamémoslos inapropiados, ha conseguido que, poco a poco, la lista de los independentistas aumente gota a gota, constantemente, y su partido empieza a estar un poco harto de que hable tan a la ligera y, sobre todo, sin consultarlo antes con la cúpula popular de la calle Génova ni con el residente temporal de La Moncloa. Frases como "Me estoy llegando a plantear irme de Cataluña", o "Que no se pueda votar es un triunfo de la democracia" le han hecho merecedora de muchas burlas y hasta ha llegado a recibir peticiones para dimitir como senadora cuando estalló el "caso Método 3", con la famosa grabación de la conversación que mantuvo con la ex-amante de un hijo de Jordi Pujol.

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