Según informaciones de ámbito internacional, el mundo árabe anda más convulso que nunca. La guerra religiosa representa a ojos del buen lector una guerra fraticida e hipócrita. Intentar convencer a todo un pueblo que se someta a unas creencias que no son las propias es inútil, genera conflicto y representa una gran pérdida de vidas tan a menudo inocentes.

Estamos ante un panorama de guerras absurdas en aras de imponer una religión cuando todo el mundo sabe que cualquier religiosidad debería basar sus acciones y corrintes de pensamiento en actuaciones pacíficas y comunicativas. Decía el gran Gandhi que ojo por ojos y al final todos ciegos.

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Por otro lado están los intereses económicos de por medio: Los del viejo continente y los americanos. Los digentes bélicos tratan de convencerse a sí mismo a cerca de que el valor de la vida propia está por encima del valor de la vida ajena. Todas sus acciones son ofensivas e hipócritas. Dejar las fronteras como están y preocuparse por los asuntos propios sería la esencia de lo que tendría que ocurrir para evitar este, un espectáculo que por habitual nunca dekó de serr dantesco. Mientras tanto las organizaciones de bien hacen lo que pueden para paliar los estragos que la guerrra siempre ha ocasionado.

El valor de una vida es muy valiosa y el valor de una vida capaz de desenvolverse en entornos de carácter pacífico es incalculable. Con el pretexto de la defensa propia la industria armamentística mantiene candente la potencialidad de los conflictos; unos conflictos que dejarían de serlo sin la fabricación de las mismas.

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Obviedades como estas no debieran ser desatendidas por toda aquella forma de gobierno que deseeconservar en el centro de acción el respeto porr los derechos humanos, que a su vez contempla valores relacionados con el respeto de las creencias religiosas afines a determinadas zonas geográficas. Los mensajes que se escudan en la religiosidad o en valores morales que justifican cualquier acción bélica son mensajes cargados de hipocresía y deberían ser contemplados como tales por el resto de la población, que si tiene sus propias ideas a cerca de la moralidad afines todas ellas a la convivencia pacífica entre razas, religiones y corrientes de pensamiento. #Poder