"¡Derrumbe de precios!" - proclama el último titular del periódico alemán Bild y añade que últimamente ir de compras se convierte en un auténtico placer. Los precios de una larga lista de productos, desde las frutas y verduras hasta abrigos y juegos informáticos, descienden significativamente.

El descenso más notable se observa en el mercado de productos de agricultura dónde las rebajas alcanzan hasta un 30% del precio de los principios del año. Bild, sin entrar en un análisis profundo, lo explica con dos factores - la abundante cosecha del año y el embargo de la Federación Rusa que prohibió la importación de los productos agrícolas de varios países de Europa en respuesta a las sanciones impuestas por UE por su invasión de Ucrania.

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Así por ejemplo, la cosecha de patata de este año ha batido los récords en Alemania y ha superado la del año pasado en un 19%. La misma situación se observa con las manzanas tanto en Alemania como en otros países de UE. Además Polonia, el mayor proveedor de esa fruta en Europa, ante la imposibilidad de exportar sus productos al mercado ruso, se vio obligada a enviarlos a otros países europeos. En consecuencia, los consumidores pueden comprarlos por un precio más bajo, lo cual es una alegría para ellos pero no tanto, para los agricultores.

Los precios de los productos lácteos y cárnicos también están a la baja aunque de menos escala. La mantequilla, los huevos y carne, tanto de cerdo como de ternera, se abarataron de un 2% hasta un 10%. Este sector igualmente está bajo influencia de la subida de producción interna y la limitación de los mercados exteriores.

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Pero los porcicultores alemanes se sienten más optimistas gracias al notable aumento del consumo y al descenso del valor del euro en los mercados que les permitió a fortalecer su competitividad.

No obstante, la lista de los productos que sufren la bajada del precio no se limita con los de alimentación. Han bajado tanto los artículos de ropa como los grandes electrodomésticos, juguetes y artículos de deporte. Y aquí el embargo ruso ya no tiene que ver. Influyen otros factores económicos que permitieron reducir los costes de la producción y logística. Pero sean cual sean ellos, la tendencia es preocupante para el Banco Central Europeo. Y por lo tanto, mientras los contentos consumidores se van de compras, el BCE busca la solución para frenar la deflación, el elemento destructivo para la economía europea. #Unión Europea