En Holanda está creciendo la desconfianza en el gobierno en relación con la investigación de la catástrofe del avión malasio que mató a 196 ciudadanos de ese país. Nueva causa de las acusaciones de que el gobierno de los Países Bajos esconde del público la información importante sobre las circunstancias de la tragedia, fue la reciente publicación en la revista alemana Der Spiegel de las imágenes de satélite, supuestamente probando que el avión fue derribado por los separatistas con el lanzador de cohetes "Buk", robado de una base militar ucraniana. Uno de los familiares de las víctimas, desesperado por saber algo de las fuentes oficiales, incluso fue a la misma zona del accidente, y sobrevivió de milagro.

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La gente está indignada por enterarse de las noticias de los medios ajenos y no del propio gobierno. Sin embargo, hace dos semanas las autoridades holandesas, por el contrario, han sido criticadas por la divulgación indebida de la información: el Ministro de Relaciones Exteriores de los Países Bajos Frans Timmermans dijo que uno de los cuerpos de los pasajeros del vuelo se encontró con una máscara de oxígeno en su cuello. Este hecho hasta ahora no se ha hecho público y podría significar que la muerte de algunos pasajeros no fue instantánea.

La declaración sensacional de Timmermans ha sido considerada por muchos como una auto-alabanza irresponsable. El propio Ministro dijo más tarde que lamentaba su decisión de compartir información acerca de la máscara de oxígeno, sin esperar a que se complete la investigación.

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Según él, la máscara no se mencionaba antes porque no está claro de qué manera se encontró puesta en la víctima. En cada avión, en el caso de la despresurización de la cabina, las máscaras de oxígeno aparecen automáticamente sobre las cabezas de todos los pasajeros pero en el lugar del accidente se encontró un solo cuerpo con ella.

El material de Der Spiegel provocó una nueva ola de indignación. "Nos queda sólo esperar la evolución de los hechos", dice un abogado de las familias de las víctimas. "Aparentemente, lo que han expuesto los alemanes son unas imágenes de satélite, y parece que el gobierno holandés no quiere hacerlas públicas, o no las tiene. Si no las tiene, es un motivo de preocupación, porque entonces resulta que otros países han avanzado más en la investigación que nosotros. Pero sólo podemos exigir al gobierno que comparte la información importante con nosotros, no podemos hacer nada más al respecto".

La fecha límite de la investigación ha sido fijada en verano de 2015 pero, por la ley, la información de suma importancia puede ser publicada antes de la final de la investigación y no hacerlo sería, tal vez, demasiado cauteloso.

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En cualquier caso, consideran los holandeses, se debe tratar de evitar que la fuente de cada parte de los datos importantes serían los medios de comunicación. Tienen una sensación creciente de que se está ocultando algo. Se suman la desafortunada declaración de Timmermans acerca de la máscara de oxígeno con la fuga de información de los servicios secretos alemanes y además, la incertidumbre respecto a la información del gobierno holandés. "Gobierno está obligado a hacer algún gesto. El primer ministro Rutte dijo más de una vez que volcará la última piedra para llegar a la verdad y no ocultará ningún hecho. Las insinuaciones de ahora sólo contribuyen a la creciente desconfianza en el gobierno", dicen los familiares de las víctimas.

Otra cuestión planteada por los residentes de los Países Bajos: ¿si era correcto dar el liderazgo en la investigación de las causas de la catástrofe y la búsqueda de los autores de la tragedia al estado más afectado, que al mismo tiempo dirige una misión para repatriar los restos y, por supuesto, da el significado básico a esta misión? La operación de repatriación de los cuerpos, que se interrumpió a finales del verano a causa de los combates en el lugar del accidente, puso a los holandeses en dependencia directa de los rebeldes del este de Ucrania y por lo tanto, en una dependencia indirecta de Rusia. Así, mientras que en Estados Unidos y ahora en Alemania, no dudan en llamar las cosas por su nombre, los políticos holandeses están mucho más limitados en sus maniobras.

Hasta la fecha, quedan 20 personas sin identificar y se acerca el amargo momento de informar a sus familias de que los restos de sus seres queridos no se encontrarán nunca. "Por lo tanto", dice el periodista Peter Klein, "el argumento principal del Gabinete de Mark Rutte a favor de apaciguar a los separatistas y a Rusia ya se quedará obsoleto, y la oposición holandesa planteará la cuestión de manera aun más contundente. Nadie quiere politizar la tragedia del vuelo MH17 pero si en un futuro próximo el país no oiga a la quinta esencia de la verdad, la crisis política madurará rápidamente".