Desde la sorpresa surdida en las europeas y pienso que durante mucho tiempo la formación liderada por #Pablo Iglesias da y dará para hablar.

En los próximos días Podemos hará su desembarco político en Catalunya y sin duda en todo el territorio español, dando batalla en las municipales y presentándose como alternativa a la aletargada, corrompida y en ocasiones paralítica clase política.

Ningún habitante español con dos dedos de frente y un mínimo de materia gris sería capaz de rebatir la necesidad de cambios profundos en todos los ámbitos de gobierno españoles, hasta hoy el problema es que nadie le había plantado cara al mismo y menos aún hacerlo desde una posición que la hace hoy Podemos.

Anuncios
Anuncios

Porque sin siquiera contar con representación parlamentaria, a un buen tiempo aún de las generales, la formación en cuestión ha provocado tantas críticas como apoyos, no pasan 24 horas sin que su líder regale algún titular a los medios.

Muchas de sus propuestas pueden resultar empáticas pero a la hora de llevarlas a la práctica tenemos que ser realistas, sería imposible aplicarlas, todo es posible, dentro de la legalidad, pero también todo es posible si son modificaciones sustentables en el tiempo.

Aún así pienso que la llegada de esta formación acabará aportando un salto cualitativo en la política nacional por algo los dos grandes apuran motores e intentan imponer alcaldes a dedo, al tiempo que el PSOE intenta un lavado de cara en unas internas que distan años luz de ser democráticas.

Anuncios

Como uruguayo que soy me asombro de la lentitud para lograr ciertos avances en la sociedad, es como si algunos países de Europa no desearan llegar a determinadas conquistas sociales, como si algunos avances les provocan no miedo sino pánico.

Más de 50 años tardó España en aprobar el voto femenino de lo que lo hizo Uruguay, por ejemplo, o en los comienzos del siglo 20 cuando los derechos sociales eran sensiblemente mejores que los del viejo continente.

Son tantos los vicios, tanto los errores cometidos o tantos los abusos que la clase política española sigue cometiendo que era de extrañarse y es aún que la población no se revelara.

Posiblemente la larga dictadura logró que el pueblo español se acostumbrase a que todo lo que dice y hace el gobierno va a misa. Ya de regreso a la democracia y sumidos en esa mentirosa sensación de libertad aunque las cosas fuesen mal, era siempre mejor que lo que habían vivido y claro, las nuevas generaciones se formaron, educaron y crecieron en el casi conformismo absoluto.

Anuncios

La crisis ha sido como un mal despertar, como si de improviso la realidad entró de lleno en los hogares españoles, cuando el agua llegó al cuello y contemplamos que el estado del bienestar se venia abajo como un castillo de naipes.

Y apareció Iglesias, con mucha tabla, con una experiencia dialéctica y con una formación que ya la quisiera no solo Rajoy sino varios de sus ministros por no decir todos, aún así, una sola persona y en un medio de televisión que lo ven 4….

Resultó que no era tan así, que las mediciones de audiencia son una cosa y las redes sociales, el boca a boca y las nuevas tecnologías aprovechadas de forma magistral por Iglesias y su gente provocaron un ttsunami de proporciones insospechadas.

No vino sólo, sus más cercanos colaboradores tienen un grado de implicación y compromiso tan o más alto que su líder.

A eso hay que sumarle una más que considerable cantidad de personas a lo largo y ancho del país que al fin ven una posibilidad de hacer algo por su pueblo en una formación que sí les permite participar, que las decisiones salen desde las bases y en consenso, con matices, es verdad, pero con una participación y una aplicación de las bases democráticas que al menos en España ni se soñaba con aplicar.

Podemos, sus seguidores, sus simpatizantes y una indeterminada cantidad de españoles parecen estar en sintonía y listos para lograr ese cambio en una monarquía parlamentaria plagada de defectos y carcomida por un conformismo que nos ha sumido en un espiral empujándonos a perder calidad de vida, a ser millonarios en escepticismo y lo más peligroso: un porcentaje preocupante ni hace ni espera nada ya.

¿Podrán al menos con su formación provocar esos cambios necesarios que nos retornen a la senda del crecimiento? ¿Serán capaces primero en el parlamento europeo, luego en los municipios y por último desde el parlamento español de que no solo se acabe el bipartidismo sino de que al fin los políticos trabajen para el pueblo y no al revés?

Personalmente tengo mis reservas, el poder hace mucho tiempo que no es del pueblo y mucho menos la capacidad de decisión, que se encuentra en manos de los grandes capitales, del poder económico, no del político, eso es una realidad que rompe los ojos.

Podemos ha pateado el tablero, ha removido los cimientos, con propuestas utópicas, sí, es verdad, han logrado estar donde están a base de decirle a la gente lo que la gente desea oír, pero también abriendo las puertas a la esperanza.

Y ese es el mayor capital de Podemos, le han dado esperanza a un pueblo que está sumido en la apatía, en del descreimiento, en la desconfianza de un sistema que está de verdad enfermo y necesita sin duda cirugía, alta cirugía, en estado de analepsia podría afirmar ya.

¿Vendrán esos cambios provocados por esta formación? ¿Podrán transformar o ser protagonistas de esa esperanza en una realidad? El tiempo es el mejor juez y testigo, espero estar allí para verlo y volver a creer que cuando la llamada casta a la que hace referencia Iglesias vea amenazada su propia existencia, abra las manos, la cabeza, el ingenio y la voluntad y hagan al fin lo que deben hacer: estar al servicio de la gente y no como lo han hecho a lo largo de todos estos años.