El 1 de noviembre de 1993, con la entrada en vigor del Tratado de la #Unión Europea, se estableció la Unión Europea, compuesta por 28 estados europeos.

La Unión Europea se rige por un sistema interno en régimen de democracia representativa. Sus instituciones son siete: el Parlamento Europeo, el Consejo Europeo, el Consejo, la Comisión Europea, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, el Tribunal de Cuentas y el Banco Central Europeo.

Hace dos años, la Unión Europea ganó el Premio Nobel de la Paz, otorgado por unanimidad, «por su contribución durante seis décadas al avance de la paz y la reconciliación, la democracia, y los derechos humanos en Europa».

Pese a sus casi veintiún años de edad, la Unión Europea, con sus representantes a la cabeza, han dejado un mal sabor de boca cuando a temas de interés se refieren y en particular, en la importancia que ocupan los problemas de los estados miembros, y la prioridad que se le da a la solución de ellos por el bien de la sociedad.

Mientras que en España hay más de mil seiscientos casos abiertos de corrupción política y económica, a Bruselas lo que más le importa, y por ello denuncia a España, son los 31 vertederos ilegales que hay en nuestro país. ¿Desde cuando la basura tiene preferencia sobre la resolución de causas penales que podrían enderezar el rumbo de un país en crisis perpetua?

La Comisión Europea, en referencia a incumplimientos medioambientales a los Estados miembros, es mucho mas severa que en “sacar la basura” de los Gobiernos impregnados de roña incrustada..

Bruselas, en el caso de los vertederos, recuerda que ha emitido numerosas “advertencias previas” y que España lleva años quebrantando la directiva que los normaliza.

La Comisión, no solo lleva a nuestro país ante el Tribunal de Luxemburgo por los vertederos y la línea de AVE Sevilla-Almería (Bruselas ha denunciado a España por las “graves repercusiones” ambientales de las obras, ya que el AVE amenaza el refugio de las avutardas en la campiña de Sevilla), sino que también le abre expediente por aplicar mal la directiva de residuos de minas en la comarca del Bages (Barcelona) y por no evaluar correctamente el impacto ambiental de la nueva línea eléctrica de muy alta tensión (MAT) en su tramo entre Santa Coloma de Gramenet y Sentmenat (Barcelona). ¿Son las avutardas más importantes que las personas? ¿Quién ha perdido el norte? ¿Europa? ¿Bruselas? ¿La comisión? ¿O las aves a la hora de emigrar?

En la actualidad en España hay 656 en Andalucía, 280 en la Comunidad Valenciana, 215 en Cataluña, 197 en Canarias, 181 en Madrid y 110 en Galicia casos de corrupción complejos pendientes de resolver. Es más, la Audiencia Nacional se encarga de 91 procesos de especial complicación en estos momentos.

El órgano de #Gobierno de los jueces necesitaría que casi ochocientos juzgados se reforzaran con unos 64 jueces de refuerzo, 18 secretarios judiciales más y un incremento de 150 funcionarios para poder hacer frente a la sobrecarga de trabajo que supone la instrucción de causas complejas. Sin embargo, para Bruselas, las avutardas son más importantes.

La corrupción política es el mal uso del poder público para conseguir una ventaja ilegítima, generalmente secreta y privada. La prevaricación, cohecho, malversación de caudales públicos, tráfico de influencias, estafas o apropiaciones indebidas, entre otros, puede llevar a un país a la crisis y mantener a su población, soportando una pobreza que ya roza lo infranqueable. Sin embargo, para Bruselas, los vertederos son más importantes.

Esta claro que mientras que unos se preguntan como comerán mañana, a miles de kilómetros de distancia, las prioridades son muy distintas. En realidad, no se trata de apostar por las personas y luchar por el bienestar, mientras los excrementos y los pájaros sean felices en su hábitat, ¿para qué preocuparse de la raza humana?

No hay que ser ecologista, ni estar en el año del reciclaje, para saber que es importante dejar un mundo mejor para nuestros hijos. Pero en este momento, el presente de ellos, en que no tengan para comer, que no tengan para su formación académica, el que no posean todo lo que les hace falta a nivel de sanidad, es INFINITAMENTE más importante para mí y para personas con dos dedos de frente, más que la ilegalidad o no de unos vertederos o si unas aves que no están en peligro de extinción, sufren un poco más o menos, por el paso de un tren.

No se trata de ser sacrificar ideales. ¡Para nada! Mas, obviamente, cuando de supervivencia estamos hablando, para mí es mucho más importante poder alimentar a todos los niños de mi país y que a ninguno de ellos carezcan de las necesidades básicas. ¡El dinero para poderlo llevar acabo este sueño está ahí! Escondido en esos casos abiertos de corrupción política y económica. Si se fuera a la raíz del problema, ni el país estaría así, ni a los pequeños le faltaría nada, se hubiera tramitando ya el cierre de los vertederos ilegales y se hubiera estudiado un nuevo tratado para que ningún animal sufriera por la conexión ferroviaria del estado. Sin embargo, se acusa con una mano mientras que la otra, posiblemente en la espalda escondidas, se esté beneficiando mientras la Unión Europea siga haciendo caso omiso del verdadero problema español: demasiados chorizos para tan poco pan.

¿Cuándo alguien luchará por los derechos humanos y constitucionales de todos aquellos que no poseemos nada o que hemos tenido que emigrar al extranjero, lejos de nuestras familias, para no acabar durmiendo en la calle?

Mientras las respuestas llegan tarde o se pierden, lo que es claro, que las denuncias presentadas por las infracciones en cuestión medioambiental en España, nos costara una sanción que, por desgracia, no podemos pagar. ¿Dónde vamos a parar? A un vertedero, sin lugar a duda, ilegal.