Allá por febrero del 2013, Rajoy prometió una batería de medidas anticorrupción sobre todo en una nueva regulación de la actividad financiera o económica de los partidos políticos, pero luego de todo este tiempo no se aprecian resultados en ese sentido.

Se pretendía reducir las vías por las cuales lo partidos políticos reciben financiación privada, y una de las medidas era la prohibición de la condonación de deudas bancarias como donaciones de empresas, dejando, sí la posibilidad de que el dinero llegue a sus fundaciones. En pocas palabras, se intenta por parte de al menos los dos grandes partidos, maquillar la actual situación para que un caso Bárcenas no les vuelva a dar dolores de cabeza, lo cual me lleva a recordar aquello de “ hecha la ley, hecha la trampa”.

Anuncios
Anuncios

Se pretende o pretendía, pues ya ni se habla del tema, que la transparencia de financiación sea la mayor posible, al punto de que las donaciones formuladas por personas físicas sean publicadas en Internet, si las mismos superan los 50 mil euros.

A menos de un año de las municipales, el proyecto se ha traspapelado en algún cajón y los grandes medios de comunicación parecen haber olvidado el tema.

Se pretendía una fiscalización continua por parte del Tribunal de Cuentas, pero evitando que fuesen controles verificados por verdaderos profesionales, o sea, independientes, una auditoría externa para ser más claro, resumiendo; sería un gasto inútil, una pérdida de tiempo, por que a los efectos prácticos (muy dudosos por cierto) los tesoreros de los partidos tendrían que tener una comparecencia anual en el Parlamento.

Anuncios

Diría que las reformas en materia de financiación política no llegarán y si lo hacen en los grandes titulares se podrán mostrar buenas intenciones a la opinión pública, pero seguro que en el mismo artículo habrá un inciso que anule o deje la puerta abierta para que siga entrando dinero de forma no precisamente clara.

Y lo real es que se necesita la creación de controles capaces de demostrar la limpieza en la competición electoral de los partidos.

Y si eso pasara, UDC, actualmente en quiebra técnica no podría ir a las próximas municipales, aún cuando ahora mismo el partido se negase a que la reciente deuda condonada a su favor, esa urticante cifra de mas de 9 millones de la que hace nada hice referencia, al trato de favor que reciben por parte de los bancos, algo vergonzoso, preocupante y por si fuera poco, que arroja demasiadas sombras en la pretendida transparencia en materia de financiación política.

Si bien es verdad que el proyecto de Rajoy se encuentra a debate en el parlamento, es más que evidente que la voluntad de los partidos, así como el interés para avanzar en este tema, es escasa o nula.

Anuncios

Y en las encuestas que se llevan adelante, la #Corrupción y el paro siguen siendo las principales preocupaciones del pueblo español.

El año 2015 debería ser el definitivo, la clave para poder dotar de un mínimo de confianza en ese sentido a nivel político.

Lo grave de esto es que la ley o proyecto lo que pretende es poner límites a la financiación pero no dice nada o casi nada en cuanto a mecanismos de controles eficaces que aseguren el cumplimiento de las leyes, al contrario, dejan abiertas las puertas del fondo al permitir que se financien sus fundaciones.

Izquierda Unida tiene abierto un expediente por no respetar la actual ley de financiación, pero es verdad que el Tribunal de Cuentas ha denunciado a 13 partidos más, incluyendo al PP y al PSOE, con la peculiaridad que ahora mismo muchas de esas denuncias han prescrito.

Así que irregularidades sobran, pero al haber prescrito no se pueden pedir ni explicaciones ni responsabilidades y eso nos lleva a que, entre la gente, que por cierto ni es tonta ni se deja engañar tan fácilmente, la desconfianza crece por el mero hecho que no se puede tapar el sol con un dedo, de la misma forma que no se puede ocultar ya las cosas como antes.

Los ciudadanos tenemos acceso a la información y la existencia y proliferación de las redes sociales nos permiten denunciar la existencias de cajas B, o exigir que de una buena vez por todas se prohíba la condonación de deudas a los partidos.

Al encontrarse el proyecto en estado de trámite, los partidos tienen en sus manos la posibilidad de dotar de transparencia al sistema, pero también de echarle luz a un tema tan sensible, más cuando estamos a las puertas casi de unas elecciones municipales. Y lo que vemos los ciudadanos es más bien un manto de oscuridad y un tufo a corrupción que la clase política española parece no tener demasiado interés en despejar.

Así que todos seguimos esperando señales claras. Gestos de claridad política.