El pueblo y no el #Gobierno catalán es quien ha impulsado o animado a que se lleve adelante la consulta del próximo 9N, desde aquella histórica consulta en Arenys de Mar, que se extendió a toda Catalunya y que junto a la multitudinaria marcha de la diada que dio lugar al nacimiento de la ANC.

El presidente Mas recogió el guante y junto a ERC y otros partidos inició el proceso para esa consulta que repito, nació del clamor popular y no de los partidos políticos.

Ahora bien, la ANC lleva meses articulando una diversa y amplia gama de propuestas y proyectos para el día después de la consulta, en la cual se iniciaría el proceso de transición hacia un nuevo estado europeo.

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Pero… ¿qué hace la clase política catalana en general para darle cuerpo o cimientos o argumentos a la consulta? ¿Acaso han movido ficha y han comenzado a enviar señales al respecto?

¿Cuántas podrían ser las propuestas que sí se podrían hacer para lograr que el escepticismo que lleva además a la creciente desconfianza en el sistema político actual?

Queda en evidencia la falta absoluta de iniciativa de todos los partidos al respecto, se han dormido o descansado en la excusa de la crisis y de la falta total de apoyo por parte del gobierno central, incapaces de proponer nada que lleve a despertar pensamiento entre la población, apoyo, credibilidad.

Desde el parlamento catalán bien podrían haber predicado con el ejemplo y aún están en condiciones de hacerlo, claro que ahora ya podría ser que la gente piense que serían medidas electorales, pero queda tiempo para tomar medidas luego del parón estival.

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Una reducción en los salarios de los diputados, en todos los cargos de gobierno y todos los cargos políticos que se hayan creado, una reducción a nivel provincial también del número de diputados, por ejemplo.

Lo mismo en las dietas que perciben los mismos, al menos en un 50 por ciento, en una señal clara que la clase política catalana se ajusta el cinturón al máximo solidarizándose con el pueblo a través de una reducción de sus salarios, por ejemplo, acorde a los recortes aplicados a salud o educación.

Una señal clara que indique que el camino a seguir para la creación de ese pretendido nuevo estado estará basado en la austeridad.

También en el mismo plano podrían dar más pasos, por ejemplo que un diputado no perciba compensación extra por sus servicios prestados, es decir, que sí suman sus servicios a la Seguridad Social pero que se jubile como cualquier hijo de vecino, a los 65 años de edad o 67 como lo marca la ley.

En materia de transparencia o de justicia social a través de la política que los familiares de aquellos que gobiernan no puedan ocupar determinados puestos, sean estos públicos o privados, pongamos el ejemplo de la esposa del ex presidente Montilla que era una señora o lo sigue siendo, pluriempleada, con más trabajo que horas tiene el día.

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En resumen: señales claras que emitan desde la clase política, entre ellas que aquellos que ocupen cargos de responsabilidad, sean estos legisladores o presidentes, puedan ser juzgados una vez que abandonen sus cargos e incluso que se vean obligados si así la ocasión lo exige, a renunciar.

Si queremos un estado nuevo, una nación diferente, que la clase política envíe señales por favor, ya pueden los partidos tomar nota y sobre todo, incorporar medidas de austeridad y transparencia a nivel de Catalunya, por que hay que predicar con el ejemplo, por que se debe cambiar este sistema desde el corazón mismo del sistema.

A ver si son capaces de ser valientes y realizar una profunda y severa autocrítica, promoviendo cambios reales, que permitan sentir a la población que los políticos están al servicio del pueblo y no al revés.

Lo dicho, le pido a los políticos catalanes que tengan personalidad, algo de amor propio y ya como un toque de locura, ética y decencia democrática, entre ellas, la celebración de primarias abiertas, que sea el propio pueblo que elija los candidatos y no cuatro encerrados en una habitación, cuanto más popular y cristalino sea el proceso más rápidamente recuperarán la confianza de la gente.

¿Será mucho pedir o será directamente una utopía que esta gente que quiere una nueva nación sea capaz de emitir señales claras que nos permitan soñar con un país nuevo y adaptado a la época que vivimos?