Obligadamente, hay un periodo en el que por un motivo - a veces natural, a veces infame - los gobiernos de una nación cambian de representantes. La naturaleza manda. Y como en el cuento, además de príncipes también los gobernados mueren, aunque eso si, más discretamente. Es la única esfera a la que no tiene acceso el capricho humano, la longevidad y la vitalidad. Si un rey muere o abdica se produce técnicamente desde el análisis estrictamente antropológico un vacío de poder. Las consecuencias de tal vacío de poder pueden y han tenido decursos unas veces naturales y otras también, infames. En España acaba de abdicar S.M. El Rey, pensando desde luego en la sucesión de su legítimo heredero.A la par, los grupos parlamentarios preparan a sus candidatos para las cada vez más próximas elecciones generales, algunos casi en desbandada tras el resultado de los últimos comicios europeos; lo cual es técnicamente un vacío de poder, lapso de tiempo donde se desgrana lo mejor y peor de cada partido según la dinámica y protocolos de cada grupo político. Cuando un vacío de poder se produce y no se identifica a la cabeza representativa de una jerarquía hay un comportamiento singular y repetido por parte de los gobernados: Echarse a la calle, y si el grado de corrupción es grande y la hambruna hace estragos va acompañado de graves disturbios del orden no ya público, sino cívico. En España cientos de miles de personas, cívicamente, se echaron a la calle tras escuchar la noticia de la abdicación. Unos coreaban - los más- Viva la República; otros la consulta sobre la legitimidad de la sucesión; otros un proyecto constituyente y otros lo que podían, hartos de la falta de respeto hacia las pretensiones de una gran parte del electorado muy descontenta y escarmentada del bipartidismo y de la pareja del guardia bueno y el guardia malo en los escaños parlamentarios. El electorado español ha cambiado como en el cuento del príncipe y ha cambiado porque ya no es el de los años 80 y 70 y 60... del pasado siglo . 
Si antes en los 70, en la época escolar estaban el penúltimo, el último y el que se comía las tizas en clase y luego, ya fuera del aula había malos, malotes, malos malísimos y "los piores", ahora, la tribu se extiende ad libitum por dominios propios más del averno que de lo humano. Me ha hecho gracia escuchar a un periodista ya veterano y radiofónico, un innombrable, calificar de "extrema izquierda" al grupo, recién aceptado en el Parlamento Europeo, #Podemos. Eso es que hace mucho que este señor periodista, no baja de las alturas, de la nube de los encumbrados, ni falta que le hace se dirá así mismo, como si la condición de desgraciado e infeliz fuera una una condición social adquirida y no obligada. No se es ignorante o iletrado por convicción sino por educación y por lo tanto por el entorno social y familiar, entorno social que ha sido provocado obviamente, por los intereses de los que si saben, pero actúan a conveniencia. Y si a la oportunidad la pintan calva por algo será... está claro quien la ha aprovechado y sin escrúpulos. No me extraña que los de "podemos" sean de cuando en cuando unos deslenguados pero no son iletrados. Lo cual demuestra que lo hacen con clara intención de desacralizar muchas posturas; en realidad seguramente se muestren más corteses de lo que ellos mismos se planteaban ser. O bien el señor periodista intentaba ningunear, menospreciar y deslegitimizar con lo de "extrema izquierda", pero a quién.... A Hegel, a Marx, a Pablo Iglesias... Un programa legítimo de izquierdas tiene siempre una solera de más de un siglo y base intelectual de rango superior, da igual por donde se retome el asunto y quien lo retome si sabe hacerlo. El más elevado arte que puede practicar un ser humano es el de la política. Pero del bueno de Platón nos olvidamos por aristocrático, pero esa democracia antigua y aristocrática tiene también aún su foros y es que la asamblea consultiva de los mejores y los venerables ancianos pertenecientes a la familias más notables de la antigua república y democracia griega, actualmente se sigue practicando en foros como el del Bilderberg o el del FMI . Pero, si la política fuera tan solo una ingeniería social y solo eso, trabajaría con seres humanos no con el ladrillo o con temas mercantiles o abstracciones estadísticas que no son más que falsas salidas, erróneas a propósito, argumentos que justifican lo que ocultan, privilegios y no es un problema de fondo, está a la vista y es imposible maquillar lo que es obvio, maquillaje que califica y distingue a una casta, la del político profesional. ( Prefiero como votante la imagen del ingeniero social y el programa claro, que la imagen fetiche del candidato con carisma, o del polémico, aún más nefasto).