Cuando tienes una buena casa, un buen sofá, un buen coche y todas las comodidades que deseas, todo nos va muy bien. Cuando no tenemos casa, ni un sofá, ni coche y disponemos de pocas comodidades, las cosas cambian. Este razonamiento lo tenemos todos muy claro y asimilado, pero, qué hay de nuestra libertad?

Des del momento en que nacemos, vamos cargando en nuestra espalda conocimientos y habilidades sin tener la opción de filtrar esa información para sacar las impurezas que contiene (que no son pocas). Aparentemente esta debería ser una función que deberían ejercer nuestros padres pero hay partículas diminutas que ni tan solo la gran mayoría de los adultos son capaces de disuadir.

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Cuando somos mayores, creemos tener el control de nuestra vida y tener el poder para decidir qué hacer en esta pero el gran número de datos procesados y almacenados en nuestro cerebro incluye numerosas impurezas del sistema en el cual vivimos, el capitalista, basado en la riqueza de unos pocos y la pobreza de la gran mayoría. Nuestra máxima aspiración en la vida es conseguir un trabajo bien pagado y con poder, intentar caer bien a todo el mundo sobre-actuando y mostrando una parte de ti que no es tuya, por el simple motivo de caer bien a la gente. Podría hablar también de los valores individualistas de este sistema, pero no terminaría nunca. En fin, que quienes confeccionaron este sistema sabían muy bien lo que hacían. Encontraron la forma de crear una aspiraciones y un modelo de vida que hiciese trabajar a la gente sin descanso y generando beneficios.

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Los obreros estarían destinados a trabajar sin descanso para poder ser algo en la vida y otros pocos se aprovecharían de estos y gozarían de gran riqueza sin necesidad de trabajar muy duro.

El capitalismo se ha instalado en nuestras casas y en nuestras vidas y se ha extendido por todo el mundo. Veamos algunos ejemplos. Un ámbito muy claro donde podemos encontrar el capitalismo es la educación. Fíjensebien. Hoy en día vas por la calle y escuchas a jóvenes emprendedores hablar acerca de la tecnología, de la biología, de humanidades... No digo que esté mal pero fíjense en las cosas que necesitamos en nuestro día a día: comida, electrodomésticos, muebles, tecnología, ropa... ¿Ustedes se imaginan un país lleno de licenciados y con escasez de mano de obra? Menudo lío! Está clarísimo que los licenciados y gente con estudios no desearán rebajar su estatus para trabajar más. Por lo tanto estaremos de acuerdo en que sin mano de obra, el país no funcionaría. ¿Entonces pueden ustedes explicarme por qué se les infravalora tanto? ¿No se dan cuenta que a este paso no vamos a tener mano de obra y el país no podrá avanzar? Bien, pues esta es otra de la consecuencias del sistema capitalista, que instauró la competencia entre las personas para poder tener más poder y más capital de forma que el poderoso está bien visto por la sociedad y el pobre o escaso de recursos, mal visto.

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Todos conocemos gente que cuando pasa al lado de una persona que está recogiendo basura o que está tocando en la calle pidiendo dinero, desvía la mirada o pone cara de asco al verlo. ¿Por qué mostramos ese rechazo hacia esa gente y no lo mostramos sobre otras personas con traje y corbata? Este sistema y sus ideas es la respuesta a esta pregunta.

Después de leer todo esto quizás piensen que todo lo que he escrito es un punto de vista erróneo o quizás coincidís conmigo pero todavía falta lo más importante, cuál es la solución a esta manipulación sin discreción? Primero de todo, uno se tiene que dar cuenta de donde está. Tenemos que asumir que estamos dentro de un sistema que nos controla en casi todos los aspectos y tenemos que aceptarlo. Muchas veces no es fácil darse cuenta, ya que una vez estás dentro, el mismo sistema se encarga de que las personas no pensemos suficiente en este tema. Es cierto que es muy difícil evitar el dinero y al mismo tiempo ser feliz, pero es posible. En nuestra cabeza no aparece esta posibilidad, pero es que tampoco interesa que entre. Reflexionen un momento y pregúntense: Si yo ahora mismo tuviese que dejar este mundo, me sentiría satisfecho de todo lo que he intentado, o bien estaría pensando en las cosas que me hubiese gustado hacer y que no hice?

Intentemos juntos que el refrán, existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo, no ilustre nuestra sociedad. Comencemos el cambio juntos!