Durante los festejos navideños, pocos lugares hay que no disfruten de un espectáculo de #Pirotecnia, especialmente a la hora de despedir el año. Sin embargo, lo que para nosotros es un colorido pasatiempo, para nuestras mascotas se puede convertir en una auténtica pesadilla. Muchas asociaciones y protectoras de animales se movilizan cada año para frenar el uso de los molestos petardos y espectáculos pirotécnicos. Sin embargo, a día de hoy sigue permitiéndose su uso en muchos lugares.

Sensibilidad de las mascotas ante el ruido de la pirotecnia

Algunos de los síntomas que las #mascotas pueden llegar a sufrir son taquicardias, vómitos, dolor en los oídos, diarreas, pérdida de la orientación e incluso paro cardiaco. Perros y gatos tienen una gran capacidad auditiva, lo que les hace especialmente sensibles a sonidos de alta frecuencia como pueden ser los causados por petardos o fuegos artificiales. Tanto perros como gatos son capaces de captar frecuencias mucho más elevadas que las que cualquier ser humano podría percibir, por lo que el sonido de los petardos y de la pirotecnia pueden resultar desagradables e incluso dolorosos para nuestra mascota.

Un método efectivo para combatir el estrés ante la pirotecnia

El método Tellington Ttouch, diseñado hace tres décadas por Linda Tellington-Jones, reconocida experta en el mundo animal, puede ayudar en algunas ocasiones a reducir el estrés que el animal soporta en estas situaciones. Tras estudiar el comportamiento animal durante años, llegó a la conclusión de que existía una correlación entre el comportamiento de un animal y su postura. Así pues, diseñó este tipo de prácticas que tratan de forma efectiva el estrés: una de las más conocidas es el uso de telas sobre el cuerpo del animal.

Utilizar una tela gruesa para sujetar al animal en ciertos puntos estratégicos del cuerpo ayuda a que se sienta más seguro ante los ruidos causados por la pirotecnia. La tela se coloca cubriendo la espalda, cruzándola desde el cuello en forma de ocho y repitiendo la acción sobre el vientre del animal, anudándolo finalmente a la espalda, cerca de la cola, pero no exactamente sobre la columna, para evitar molestias. También se utiliza este método para calmar a los animales que sufren alteraciones en el comportamiento por otras causas diversas.