Decepción total entre los asistentes a la Semana de la Moda de París ha provocado el primer desfile de la diseñadora italiana #Maria Grazia Chiuri (Roma, 1964) al frente de la mítica casa Dior. Su debut en la dirección creativa de una de las marcas insignia de Francia frunció el entrecejo de los invitados a la modesta escenografía creada para la ocasión. No solo la austeridad de su pasarela hacia sentirse a ratos perdidos a sus invitados. Una colección repleta de desaciertos provocó que numerosas personalidades en primera fila miraran sus relojes esperando impacientes salir de aquel tedio. 

Modelos excesivamente delgadas mostraron una serie de vestidos, cuanto menos, dignos de cualquier multitienda por departamentos, sensación aumentada por camisetas con mensajes feministas que al lado de Vivienne Westwood eran una absoluta tomadura de pelo en la eterna lucha por la igualdad de género, más aún en un país como Francia donde la brecha entre hombres y mujeres permanece a años luz de otros en vías de desarrollo o directamente pertenecientes al tercer mundo. Chicas con los pechos a la vista no era el mejor método, ni de lejos.

Insistentes guiños a ex colecciones desarrolladas por la diseñadora en su antigua casa, Valentino, no pararon de repetirse. Motivos zodiacales sobre prendas de tul hacían preguntarse qué demonios tenía que ver Tauro o Capricornio con el feminismo y sobre todo, con #Dior. La colección en sí fue un paseo de chicas en sudadera y pantaloncillos en la playa que a las prisas para llegar a tiempo a la discoteca de #Moda, se pusieron una falta de tul y un par de broches con forma de corazón. 

Pese a que la diseñadora realizara, según sus propias palabras, un exhaustivo estudio de los archivos de la casa y las piezas creadas por todos sus anteriores directores (todos hombres), sobre la pasarela no se vio ni pizca de aquello. Coronada por simulaciones en chaquetas y pantalones al traje deportivo de la esgrima (corazón incluido) en blanco inmaculado, lo de Chiuri parecía ser, lamentablemente, una excitación mal pensada sobre el papel de Francia en los juegos olímpicos de Río mezclado con la desesperación de una hija tratando de matar al padre... pero el padre era demasiado grande, y el alma de Dior, algo que Chiuri no ha logrado comprender ni mucho menos transmitir.