Los bolsos hechos a mano resultan piezas verdaderamente fascinantes: son elaboradas por artesanos que recogen tradiciones culturales milenarias y las plasman en piezas que crean con sus propias manos y, por tanto, absolutamente únicas. Nunca encontrarás dos iguales, y precisamente en esa exclusividad radica gran parte de su atractivo. Cada vez son más las mujeres que se rinden ante los clutch, mochilas o bandoleras handmade para aportar un toque de originalidad a su estilismo que nunca conseguirían con un complemento de grandes cadenas, que fácilmente podemos ver repetido en las mujeres de cualquier ciudad española. Por el contrario, los bolsos artesanos hacen de la imperfección y la irregularidad toda una virtud, que claramente nos indica que son el producto de un trabajo humano.

Complementos como las mochilas wayuu o los bolsos de mano de inspiración india hace años que forman ya parte de las tendencias de la moda en Occidente y son vestidas por numerosas celebrities. Pero, además, desde distintos países los jóvenes diseñadores reivindican sus tradiciones creativas propias, actualizándolas al gusto de los consumidores actuales.

Dos casos muy claros son Marruecos y la India. En Marruecos, muchas jóvenes diseñadoras actualizan elementos milenarios como la mano de Fátima, la figura del hombre libre bereber o la imagen de las campesinas con sus trajes tradicionales en bolsos plagados de color,  con formas novedosas que combinan a la perfección con unos jeans.

En la India, el auge de lo hecho a mano se plasma claramente en bolsos teñidos de manera completamente natural, aprovechando pigmentos extraídos de plantas y raíces que han permitido recuperar tonalidades perdidas durante décadas a consecuencia del auge del teñido industrial. Los jóvenes diseñadores indios combinan elementos tradicionalmente empleados en la artesanía de su país, como los flecos o los cristales, en bolsos llenos de colorido que se han convertido en objetos de deseo para muchas consumidoras occidentales.

Puede que el precio un poco superior de estos bolsos en principio te haga dudar si adquirirlos o no, pero la respuesta es clara: son auténticas obras de arte que puedes conseguir casi por el mismo importe que los bolsos producidos en serie, con la diferencia de que, en este caso, puedes estar segura de adquirir productos absolutamente únicos. Nunca encontrarás a otra persona que tenga el mismo bolso que tú y, además, al adquirirlos contribuyes a que se mantengan tradiciones artesanas milenarias que de otro modo podrían perderse ante el empuje de lo made in China.

Una cosa más: son perfectos para sentir que realizas cuando te los pones un auténtico viaje, sea a un país lejano, a una ciudad exótica o a un destino de vacaciones, pues llevan en sí mismos la esencia de sus creadores y del lugar donde fueron producidos. ¿Qué más se puede pedir? #Moda