Todos tenemos secretos. Y en las cosas de alcoba, como dirían las abuelas, aun más: Recordemos que nuestra #Sexualidad y su disfrute aun la mantenemos en esa parcela de intimidad o secretísimo. Pero distintos sexólogos, psicólogos y sex shops nos desvelan algunos de ellos. Mujeres, hombres y parejas, todos ellos tienen sus mundos al descubierto.

Terreno femenino

1.- Que las mujeres usamos juguetes no es tan #Secreto, incluso es motivo de bromas con las amigas. Pero el tipo de artilugio utilizado, eso ya queda entre nuestras sábanas y nosotras. Pero sus ventas demuestran que los más utilizados son las bolas chinas, en primer lugar; y los vibradores ¿alguna sorpresa hasta aquí?

2.- En el terreno de las fantasías las edades marcan la diferencia.

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Mientras que las que aun no han cumplido los 30 abogan por prácticas en lugares públicos o el uso de esposas, antifaces e intercambio de roles; las que ya han superado la treintena prefieren los disfraces en lugares privados, revolcones con famosos y que los encuentros sean esporádicos. Y la gran sorpresa nos la dan las mujeres que han superado los 40, rotas en dos vertientes un poco opuestas. Una mitad se confiesa fan absoluta de la saga 50 Sombras, coqueteo con el sado incluido; mientras que la otra parte sueña con el romanticismo, las plumas, lencería de encaje y hoteles con encanto.

Pensamiento masculino

1.- El el cine erótico o porno, aunque parezca que no, ha hecho mucho daño. Y es que los hombres tienen miedo de no dar la talla, de no ser ese tipo de estrella en la cama que la fémina ha visto en estos vídeos y de anda buscando.

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2.- Pero uno de sus mayores miedos es el qué dirán, series y películas han mostrado esa costumbre tan de <<amigas ante un café/cocktel>> de contar nuestras batallitas, problemas o dudas sexuales; en ocasiones con lujo de detalles. 

3.- Afortunadamente está cambiando el mundo, pero hemos tenido unos años en los que las mujeres queríamos ser complacidas de mil formas, olvidándonos de que ellos quieren lo mismo. Nosotras tendemos a caer en la rutina de caricias o prácticas (aunque en ellos exijamos cambios). Por ello otra de sus preocupaciones ocultas son los temidos orgasmos mediocres.

Ahora, sabiendo lo que sabemos. Aprovechemoslo tanto en nuestro beneficio como en el del otro; ¡salimos todos ganando!