El mejor vino no es el que tiene 100 puntos Parker, sino el que te gusta a ti. Los prestigiosos equipos de cata que puntúan los #Vinos en operaciones mastodónticas de marketing se llevarían en muchas ocasiones las manos a la cabeza si vieran el vino que está en las mesas de restaurantes y barras de bar.

El vino que consumimos habitualmente es el vino que nos gusta, más allá de las prescripciones de los críticos más rigurosos. Siempre queda el momento para probar, catar y salirnos de la rutina de consumo, pero nuestro vino de mesa es aquel con el que nos identificamos en ese determinado momento. Cuando pedimos en una barra un determinado vino, ya estamos dando información sobre nosotros y nuestra particular manera de afrontar la vida en ese mismo instante.

Anuncios
Anuncios

Algo similar sucede con el mundo de la #Moda, salvo que alguien quiera seguir los dictados de este volátil mercado al pie de la letra y se convierta en un fantoche. Nos vestimos cada día con aquellas prendas que nos identifican y nos encumbran como personalidades únicas, las que nos hacen sentir bien y ser nosotros mismos. En el momento en que escogemos la ropa del armario, estamos comunicando al entorno nuestra energía y disposición, nuestro estado de ánimo y propósitos.

Así, en este hilo conductor que guardan moda y vino para expresar emociones y sentimientos, ambos artes se ponen de acuerdo y se conjugan para dar una imagen auténtica y personal.

La conjugación de moda y vino es una tendencia actual que las bodegas incorporan para destacar sus caldos y significarse en un mercado competitivo. Algunas confían en diseñadores de moda para vestir las etiquetas de las botellas y otras abren sus puertas para acoger desfiles de bellos trajes y los viñedos se llenan de magia.

Anuncios

La bodega González Byass acoge con regularidad desfiles de moda flamenca, recogiendo su esencia más característica en esos trajes. Son ocasiones especiales para disfrutar con los cinco sentidos y dejarse llevar por estas disciplinas tan sensoriales.

Recientemente la bodega Protos de la D.O Ribera del Duero, ha llevado a cabo un completo acto de identificación entre sus vinos y la moda. Como si de un triángulo equilátero se tratara, se han presentado sus vinos, la firma de moda Silbón y el blogger de tendencias de moda, Mario Monforte. Tres vinos, tres estilos diferentes de vestir. El blogger, la personificación de esta conjunción.

Es un ejemplo de la tendencia para cohesionar dos artes muy bien avenidos y casi nunca enfrentados: la moda y el vino.

  #Enoturismo