La red ha cambiado nuestras vidas, y, evidentemente, también la forma de relacionarnos. Rara es la relación (de amistad, amorosa o laboral) que no está basada o determinada por los emails, #Facebook o WhatsApp. Y muchas de ellas, incluso, han empezado a través de este tipo de redes, ya sea Linkedin, eDarling o Twitter. Diariamente miles de personas crean su perfil en redes y webs para ligar o encontrar pareja. Y el <<boom>> tiene lugar en febrero. Aunque partimos con el miedo y la desventaja de que ya no es lo que era, que las mentiras y mentiros@s abundan, y que el perfil de esa morena de impresión puede acabar siento un bajito, pelirrojo de 55 años.

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Pese a estos miedos la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos demostró en un estudio realizado a 20.000 parejas creadas entre 2005 y 2012 que el 35% de ellas se habían conocido por internet, y solo el 7% se habían separado.

Hablando de perfiles, Happn afirmó tras un estudio que lo que echa para atrás al elegir un perfil con el que entablar "conversación" son cosas como estar demasiado sexy en las fotos, ser un selfie-adicto, usar pocas fotos a color, tener muchas de ellas en grupo, intentar parecer misterioso y serio. Es decir que, como ya se suponía, el superficialismo al que nos enfrentamos cada vez que buscamos pareja se intensifica online, se nos juzga por una o varias imágenes. Una mala foto puede ser la causante de no encontrar el amor de tu vida...

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Una de las ventajas que la búsqueda de pareja online ofrece es que el "mercado" es mucho más amplio. La barrera geográfica deja de importar para dejar espacio a cosas como intereses comunes o charlas nocturnas emocionalmente productivas. La ausencia de amigos o música alta presentes en un bar (lugar de ligoteo habitual) o las prisas porque la próxima parada es la tuya desaparecen también, dejando tiempo para mostrar quienes somos realmente o el personaje que hayamos querido elegir en caso de ser de esos "pequeños mentirosos" que vagan por la red, escondidos y refugiados en cierto anonimato podemos decir lo que queramos evitando ponernos colorados, pensar con tiempo las respuestas incluso reforzando nuestros argumentos con links, fotos o vídeos. Conversaciones 2.0.

Aunque ese flechazo lo sintamos en persona la redes sociales e internet ayudan, y mucho. Y es que raro es quien subido en el autobús/taxi de vuelta no va buscando en su smartphone cualquier cosa del "interesado": google, Facebook, estado y foto de WhatsApp...

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todo vale para hacernos una idea de cómo es esa persona, gustos, viajes, sociabilidad o currículum sentimental. 

Ben Ze´ev, un experto en el tema, se atreve a afirmar que las relaciones online son mejores que las offline en cuanto a que las limitaciones que la realidad supone desaparecen. Pero ¿dónde quedan aquellas limitaciones que la web aporta? ese contacto físico, cita para ir al cine o compartir un helado... llamadme antigua, pero yo quiero comer unas castañas asadas con "esa persona" sentada en un banco o que me caliente las manos en sus bolsillos mientras vamos de compras. El gran handicap aquí es que aunque una relación se inicie en el mundo virtual se desarrolla en el mundo real, y todos esos obstáculos salvados por la red reaparecen con fuerza.

  #Mujer