Dicen los psicólogos, que la primera reacción de un paciente, al que se le diagnostica una enfermedad terminal, es la negación. Eso fue lo que le ocurrió a Odile Fernández, médico de familia. Un #Cáncer de ovario, extremadamente agresivo, podría acabar con su vida en menos de cuatro años. Pero, en este caso, la negación fue acompañada por la acción. Postura que le salvó la vida.

En el año 2010, el mundo de Odile estuvo a punto de venirse abajo, cuando le diagnosticaron un cáncer de ovario que ya presentaba innumerables metástasis. Patología que, según los oncólogos, tan solo, un cinco por ciento podría superar.

Su reciente maternidad y un matrimonio feliz, le hicieron ponerse en acción.

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A pesar de ser una profesional de la salud, decidió no esperar los agresivos tratamientos que se le vendrían encima y se puso en marcha para averiguar lo que se escondía detrás de su enfermedad. Fue entonces, cuando integró que, las emociones, la alimentación y el entorno en general, podían llegar a matar.

Aceptó, tan solo parcialmente, el tratamiento médico, mientras ella, por su parte, daba un giro completo a la forma de vida que, hasta ese momento, había llevado. Un cambio radical en sus hábitos alimentarios, se entregó al ejercicio físico y cambió de actitud ante ciertas situaciones. Todo ello fue suficiente para que, en tan solo unos meses, el cáncer desapareciera.

Convencida de que su recuperación se había debido, en gran parte, a la alimentación, decidió contar su historia en un libro titulado, Mis recetas anticáncer. Alimentación y vida anticáncer donde, amén de aportar numerosos datos científicos, Odile realizó un magnífico compendio de su historia que arranca a partir de un potente pensamiento de la Medicina Ayurvédica: "Cuando la alimentación es mala, la medicina no funciona; cuando la alimentación es buena, la medicina no es necesaria".

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Según Odile, el contenido del libro puede aplicarse a cualquier tipo de patología. Está convencida de que los profesionales de la oncología, bien sea por el poco tiempo del que disponen o, simplemente, por desconocimiento, dejan al paciente abandonado a la cirugía y a los tratamientos de quimio y radioterapia.

Cuando Odile empezó a observar su propia mejoría, se lo hizo saber a su médico que, incrédulo, decidió comprobarlo mediante un TAC. Los asombrosos resultados, no se hicieron esperar. Tanto la metástasis, como el tumor, se habían esfumado. Ante casos como este, inexplicables para la mayoría de los profesionales de la medicina, la reacción es pensar que se trata de un error de diagnóstico. Odile sabía que eso no era del todo cierto.

Son varones los que, por regla general, practican la cirugía. Es por ello, dice Odile, que no entienden la importancia que tiene, para una mujer, conservar todos y cada uno de los órganos de su aparato reproductor y no encuentra justificación en la, tan abusada, medicina preventiva.

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En definitiva, es una lectura, que puede salvar muchas vidas. Lo único que hay que hacer es ser conscientes y confiar en que somos algo más que un trozo de carne.