Una propuesta diferente es trabajar internacionalmente. Iyad Takouri de Israel trabaja para una empresa extranjera con asiento en Suiza llamada Syngenta. Es una empresa dedicada a la protección de productos agropecuarios y ganaderos en todo el mundo, ha comentado en una entrevista que hizo el diario suizo Neue Zürcher Zeitung.

Iyad Takouri, es hijo de israelíes, que fueron a vivir cuando él era pequeño a Jordania, por el trabajo que desempeñaba su padre como embajador. Allí Iyad estudió su primaria y secundaria, pero los estudios universitarios los hizo en los Estados Unidos, recibiéndose en Empresariales y como Técnico Agropecuario.

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Hizo esas dos carreras universitarias, porque quería dedicarse a proponer tesis sobre mantenimiento agropecuario y ganaderos, además intercambiar ideas con diferentes empresarios.

Sabía perfectamente, que en su país de origen, tendrían en cuenta sus ideas, pero quizás no las llevarían a cabo y la paga sería muy baja, lo cual no le alcanzaría para sostener a su familia. Fue entonces, que decidió probar suerte enviando mails a toda empresa que se dedicara agropecuariamente y a empresas que estuvieran interesadas en sus ideas.

Se preguntaba por qué los cinco continentes no organizaban un movimiento, para que tomaran conciencia de no usar pesticidas y otras sustancias para que tanto verduras, frutas y el ganado pudieran alimentarse sanamente, con las vitaminas y nutrientes que tiene cada una de ellas.

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Iyad Takouri visita constantemente los cinco continentes y a diferentes países, llevando a conocimiento a todos de tomar una responsabilidad sobre el mantenimiento de las frutas, verduras y ganado para ser vendidos en buenas condiciones con sus nutrientes y vitaminas.

Gracias a las ideas de Iyad Takouri hoy vive en Suiza con su propia familia, si bien tiene un alto nivel de vida gracias a sus estudios y dedicación, se ha lamentado muchas veces que no haya sido profeta en su propia tierra.

Suiza le ha dado el cobijo que necesitaba para que sus ideas fueran aprobadas y llevadas a cabo. En Suiza, no es como en otros países que a cada instante se debe cambiar de trabajo, siempre se le escucha al empleado y se le brinda la oportunidad de poder expresar ideas o plantear cosas creativas para que una empresa crezca y también el empleado. Hoy como muchos inmigrantes buscan un nuevo horizonte, un nuevo porvenir y es una pena que el país que uno le vio nacer, no le brinde la oportunidad para que no haya una fuga de cerebros.