Mientras que millones  de personas mueren diariamente por falta de alimentos en países en desarrollo, aumenta la tasa de #Obesidad de forma alarmante. El Instituto de Desarrollo de Ultramar (ODI) nos indica que en países en desarrollo, existen 904 millones de personas que sufren sobrepeso. Esto significa que, en veinte años, la cifra se ha duplicado de forma alarmante.

El doctor Miguel Ángel Escartí, director médico de IntraObes, nos habla de que, tan solo en España, el 60% de la población sufre de sobrepeso. Se considera el país de Europa con más tasa de obesidad, ya que afecta a uno de cada tres niños y a uno de cada cuatro adultos.

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La tasa de adultos obesos en nuestro país se aproxima a la de Estados Unidos, sin embargo, si nos referimos a la infantil, España se lleva la palma, ya que iguala o supera a la de los estadounidenses.

La falta de tiempo, el ritmo tan vertiginoso con el que nos movemos día a día y la crisis mundial hacen que cada vez se consuman menos alimentos frescos y sin embargo ha aumentado el consumo de productos precocinados y comidas rápidas; más baratos pero con un alto contenido en grasas. Esto conlleva que enfermedades como hipertensión, cáncer, diabetes y cardiopatías, estén gravemente presentes en una gran parte de la población y, como consecuencia, ha llegado a convertirse en un problema añadido que afecta al sistema sanitario, ya que, según estudios realizados, la obesidad implica un gran impacto económico en esta área, si se tiene en cuenta el gasto indirecto que ocasiona. En este aspecto, también debe tenerse muy en cuenta la incidencia de los genes. En pruebas con ratones, la biología molecular pudo detectar más de una veintena de los mismos. Ellos son los que controlan el metabolismo, la sensación de saciedad y la reducción o eliminación de las células grasas.

El vicepresidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, doctor Xavier Formiguera, apuntó en su día que “la obesidad es algo más que un problema estético, es un problema de salud”. Tal afirmación queda demostrada ante la cantidad de muertes provocadas por enfermedades coronarias, estrechamente ligadas con la obesidad.

Mucho cuidado con las dietas milagrosas. Cada año ingresan en los hospitales numerosas personas con graves enfermedades a consecuencia de la ingesta de pastillas prescritas en “dietas milagrosas”. Pastillas que, por su composición, resultan ser como una bomba de relojería: anfetaminas, hormonas tiroideas, diuréticos, laxantes; en muchos casos, con el añadido de importantes efectos secundarios.

No quisiera acabar sin incidir la importancia en la prevención de la obesidad infantil. Este sigue siendo uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas que abogan por la divulgación de campañas educativas que hablen de los riesgos del sobrepeso. Es muy importante educar desde la infancia. Si los padres están debidamente informados y llevan a cabo una disciplina en la dieta de sus hijos, sin duda, el riesgo de sobrepeso disminuirá considerablemente. Por ello, es imprescindible saber qué comen nuestros hijos en el comedor escolar. Otra alternativa, por la que, particularmente, me decanto, sería la de prepararle nosotros mismos un almuerzo equilibrado. Si, además, los padres llevamos una dieta saludable, practicamos algún ejercicio físico, con toda seguridad, nuestros hijos van a imitarnos.

#Educación