La experiencia de ser madre gracias a un vientre de alquiler. Son muchos los celebrities y famosos que han recurrido al vientre de alquiler, casos como Miguel Bosé, Elton John, Ricky Martin, la baronesa Thyssen. La normativa española no permite la contratación de un vientre de alquiler, pero en el 2010, si se permite su inscripción en el Registro Civil como hijo propio si se hace en un país en que la gestación subrogada esté legalizada.

Por eso Iolanda Anglés, administrativa y su marido Xavier, decidieron hipotecarse de por vida pidiendo un préstamo para alcanzar su objetivo del deseo de ser padres a través de un vientre de alquiler.

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A través de una agencia especializada, llegaron a un acuerdo con Irene, una mujer californiana, para que gestara a su bebé, una niña a quien llamaron Estel y que ahora tiene 24 meses de vida. Iolanda explica su experiencia en "Mare de lloguer, un estel d'esperança" de Angle Editorial, que próximamente se editará también en castellano. Una endometriosis le impidió ser madre, algo que deseaba desde joven, pero no tiró la toalla, ella cuenta que se esforzó por cambiar su tristeza por la esperanza poniéndose manos a la obra de cómo ser mamá. Cada paso nuevo era ilusionante, pues habían probado una fecundación in vitro que falló, los doctores le desaconsejaron seguir porque repercutía negativamente en su salud. Iniciaron también trámites de adopción pero la lista era demasiado larga y debían esperar siete años como mínimo.

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Por las revistas y televisión, veía que celebrities y famosos recurrían a la subrogación en el extranjero, claro que al principio tener que pagar una cantidad tremenda de dinero por solo tener un bebé nos pareció descabellado, pero luego supimos lo de esta ley que nos permitía poder registrar a nuestro futuro hijo en el registro civil de nuestro país, España.

Cuando nos decidimos, viajamos y escogimos la agencia de antemano y un abogado y ahí comenzó nuestro sueño que luego se hizo realidad. La protagonista de todo esto es Irene. Tuvimos un feeling muy especial, estuvimos presentes en la cesárea que se practicó. Debo confesar que no lloré, pero si sonreí porque nuestro sueño era ser padres y lo hemos conseguido.