Según dos estudios recientemente publicados, discutir con la pareja y trabajar en jornadas nocturnas contribuyen a que los sujetos, tanto mujeres como hombres, aumenten de peso rápidamente, dada la escasa capacidad que desarrollan estas personas para quemar grasas.

En cuanto a la primera causa, el informe realizado por los investigadores de la Universidad de Ohio confirma que aquellas parejas que discutían (es de destacar que algunas presentaban además depresión) quemaban muchas menos calorías que el resto de los sujetos de estudio, de modo que a mismo nivel de actividad física, terminaban aumentando de peso con mayor facilidad que otros.

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El segundo caso no es para menos, pues un organismo que guarda reposo durante el día en lugar de hacerlo por la noche, también quema una cantidad inferior de grasas que las de un individuo con una jornada laboral convencional.

Esto es debido a que el organismo sufre una notable interrupción que lo lleva a quemar una cantidad de grasas mucho menor, dado el ahorro energético que se procura a sí mismo para afrontar las altas horas de la madrugada. Se estima que quemaron en torno a un 15% menos de grasas durante el día que la cantidad consumida por un sujeto similar durante la noche.

El metabolismo se ve seriamente afectado por otros factores externos como la adecuación horaria que suele propiciar la falta de ejercicio físico o la alimentación poco recomendable de quienes llevan este tipo de hábitos de vida.

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Los malos hábitos de estos sujetos no solo quedan en el aumento de peso, también ha sido medida la propensión de estas personas a sufrir de hipertensión, diabetes o enfermedades cardiovasculares relacionadas con la mala organización y desorden temporal que sufren en su vida cotidiana.

Además, la Universidad de Chicago ya señaló que dormir poco o inadecuadamente contribuye a generar un trastorno en las hormonas encargadas de la regulación del apetito, siendo otra de las muchas causas de la #Obesidad cada día más común en las sociedades modernas.