Nuestro cuerpo está compuesto en un porcentaje muy alto de agua y gracias a este preciado líquido se puede transportar en nuestro organismo todos los nutrientes, oxígeno, sustancias bioquímicas de un sitio a otro. Este medio puede tener propiedades ácidas o básicas. Esta basicidad o acidez se puede medir en una escala llamada pH (potencial de hidrógeno) y no es más que la relación que guardan los iones de hidrógeno cargados negativamente y los cargados positivamente.

Nuestro cuerpo está concebido como alcalino pero todas las funciones que él realiza tienden a acidificarlo por lo que nos urge tomar medidas para lograr alcalinizarlo y de esta forma mantener alejadas a la mayoría de las enfermedades.

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El estrés con que vivimos en la actualidad más la alimentación inadecuada donde predominan alimentos procesados, los cambios en la forma de cultivar (cultivos intensivos) más la sobreexplotación de las tierras que hacen que cada vez tengan menos nutrientes e intervengan abonos, pesticidas, etc hace que nuestro cuerpo se haga más ácido y como consecuencia aparezcan enfermedades como el cáncer, diabetes, obesidad, gastritis y depresión por mencionar algunas.

Ya desde la antigüedad Hipócrates decía; "que la comida sea tu medicina y tu medicina la comida". ¿Qué debemos hacer para cambiar nuestros hábitos alimentarios?

  • Beber aproximadamente 2 litros de al día, de esta forma mantendremos bien hidratado nuestro organismo.
  • Tomar zumos de frutas frescas o verduras (sin azúcar añadido).
  • Ingerir la mayor cantidad de verduras en nuestra comida que la proporción sea 80% de origen vegetal frente al 20%de origen animal.
  • Los vegetales mejor crudos ya que al cocerlos las altas temperaturas pueden afectar sus nutrientes.
  • Practicar ejercicios con frecuencia.
  • Tomar infusiones de plantas y reducir el consumo de café.

Deberíamos eliminar:

  • La leche y los productos lácteos.
  • La carne y productos derivados (embutidos en general).
  • Las harinas refinadas.
  • Los productos envasados o en conserva ya que para lograrlos han tenido que utilizar diferentes tipos de conservantes que no son nada saludables.
  • Aceites vegetales (obtenidos por solventes químicos), margarina, mayonesa y ketchup o cualquier otro aderezo.
  • Azúcar blanca.
  • Sal de mesa.
  • Refrescos dulces con o sin gas, gaseosas (todas inclusive las coca light), aguas saborizadas y bebidas alcohólicas.
Beneficios a mediano corto plazo
  • Reducción de las enfermedades.
  • Reducción del cansancio y la fatiga.
  • Mejor rendimiento en general.
  • Reducción del peso corporal.
  • Reducción del colesterol.
Debemos entender que no se trata solo de una dieta restrictiva en calorías, sino que es una verdadera enseñanza sobre la fisiología de nuestro sistema digestivo y de los nutrientes que requiere regularmente nuestro organismo para funcionar de manera eficaz. Quizás a las personas que hayan sufrido en primera persona las consecuencias de algunas de las enfermedades mencionadas y aún puedan leer estas letras, no les resulte demasiado difícil aplicar estos "nuevos" cambios en los hábitos alimentarios.