¿Quién quiere envejecer? Manos arribas aquellas personas que esperan con ansiedad y placer sentir los efectos de la edad. Tal vez no sean todos, pero seguramente una amplia mayoría de manos abajo responderían a la consigna. Porque la vejez, esa etapa de la vida que se vincula a muchos cambios -físicos, psicológicos, de estilo de vida - suele generar una especie de temor por lo que se pueda perder: belleza, fuerza, independencia, capacidades mentales, entre otras habilidades. Haciendo frente a estas sensaciones, muchas empresas han visto la veta comercial que da respuesta a algunos de estos miedos.

En este sentido, los suplementos dietarios son uno de los productos a los que más se recurre, sin embargo, una propuesta tecnológica también ha sumado adeptos en el último tiempo: se trata de juegos y desafíos mentales que aseguran mantener un cerebro ejercitado y, a la vez, alejado de los efectos del envejecimiento.

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No obstante, la ciencia ha emitido su juicio al respecto, nada alentador por cierto, sobre todo para quienes se lleven un dinero por suscripciones y descargas.

Un amplio abanico de novedosas aplicaciones y juegos que dicen involucrar la salud cerebral para mantenerla en estado óptimo, forman parte del catálogo de opciones que la gente adulta encuentra como camino alternativo para ganarle a la vejez. Su efectividad, según se advierte, llega a asegurar la imposibilidad de contraer Alzheimer, la enfermedad de la memoria, a quienes practiquen con regularidad juegos y desafíos de este tipo. Sin embargo, un grupo conformado por reconocidos neurocientíficos del Centro de Longevidad de Standford (California) y del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano (Berlín), acaba de emitir un comunicado que da por tierra con la teoría anti-age.

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En él detallan que no hay prueba científica que avale los dichos usados a modo de publicidad acerca de los efectos positivos del ejercicio de problemas y juegos mentales. Según se dice en la carta, la mayoría de las actividades trabaja una habilidad específica pero no atañe a capacidades generales. Si bien no hay consenso científico al respecto, la gran mayoría remarca que lo mismo e incluso más se puede conseguir utilizando el tiempo de juego en actividades físicas o que impliquen nuevos aprendizajes como tocar un instrumento musical. La neurociencia le quita el velo a una parte de la industria de la salud, por lo menos alertando sobre los verdaderos beneficios de comprar productos con la intención de esquivarle a los años.