Importante estudios demuestran la efectividad de la #Meditación en general. Pero ¿qué tan importante puede resultar en los niños? Así de claro, si enseñamos a todos los niños a meditar en la próxima generación no existiría la violencia ¿lo habíamos pensado alguna vez? Apuntamos a nuestros niños a un montón de actividades físicas, ¿para entretenerlos? ¿para que aprendan? Les decimos que estudien y reforzamos el estudio escolar con clases luego ¿no será demasiado? ¿les preguntamos si realmente es lo que quieren hacer? ¿y a cuántos niños les ofrecemos la posibilidad de aprender a meditar?

En algunos colegios ya se está implementando el dedicarles horas a la meditación de los niños, debido a un montón de beneficios que se podrían obtener.

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Deberíamos todos introducir la meditación en nuestra vida cotidiana, cada niño cuando se levante, así como tiene las prioridades de ir al baño y desayunar, pues deberíamos inculcarles el meditar. Los beneficios que otorga la meditación son muchísimos entre ellos mejora la concentración, la memoria y la atención visual.

La meditación es mucho más sencilla de lo que todo el mundo se imagina, pero antes de enseñarla a los niños debemos tener claro como se lo vamos a explicar, porque ellos necesitan una explicación clara y específica. La meditación reduce el stress significativamente, y según se comprobaron en varios colegios que ya se utiliza, ha mejorado el nivel de aprobados, el nivel de asistentes, y los alumnos estaban más felices, se notaba el ambiente escolar agradable, con empatía y respeto por compañeros y profesores.

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El objetivo de una meditación en niños y adolescentes es combatir el estrés ocasionado por el ambiente familiar debido a la crisis económica. Los niños viven en un estrés continuo debido al estrés que les transmiten sus padres. Hay que preparar la mente de los niños para que mejore su aprendizaje, hay que darles esta "herramienta" para que los niños puedan defenderse en las adversidades que se le presentan cada día en su rutina, para que aprendan a superarlas sin mayores esfuerzos. Comencemos desde casa, y enseñemos a nuestros niños una meditación que sea para ellos fácil de realizar, poco a poco, veremos como ellos mismos podrán realizarlo solos. Una meditación que ellos incorporen a su rutina, como el hecho de levantarse cada mañana.