Cuántos y cuáles serán los conflictos que deberemos enfrentar en el futuro, todavía no se lo sabe con certeza, pero sí está confirmado que muchos de ellos tendrán que ver con la escasez de los recursos no renovables. En este sentido, un grupo de investigadores, vieron el potencial que tenían distintas especies de algas, como por ejemplo su capacidad de transformarse en un biocombustible.

La idea del cultivo de algas surge de la cabeza de Gröndahl, investigador del KTH Royal Institute of Technology, quien junto a su equipo de trabajo, observó que las algas eran un problema para ciertos sectores de la costa que se encontraban casi anegados por el crecimiento excesivo de este tipo de vegetal marino.

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Aplicaciones. Gröndahl señala que solo un 1% del ecosistema marino es explotado, una explotación que consiste en gran parte, en una actividad feroz que no mide consecuencias, como en el caso de la pesca de arrastre. Si se planifica conscientemente, el cultivo de algas puede llegar a ser una industria benéfica en varios sentidos. Por ejemplo, se estima que con la cantidad de algas que crecen en las costas de Trelleborg (Suecia), se podría producir 2,8 millones de biocombustible. También la industria alimenticia sueca ya incorporó al vegetal marino, que se ha visto impulsada por el auge de la comida asiática y por una consciencia cada vez más saludable que lleva a consumir alimentos orgánicos. Rica en vitaminas y nutrientes, las algas pueden consumirse tanto crudas como cocidas.

El proyecto de cultivo.

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El "algacultura" (cultivo de algas) se está desarrollando en la actualidad en Suecia. Su crecimiento es similar al del mejillón, ya que se realiza en tambores. La siembra se hace en estos recipientes que luego son introducidos al medio acuático mediante cuerdas, y allí quedan suspendidos hasta el momento de su cosecha. La primera granja de algas se ubica en Strömstad (Suecia), en las aguas cercanas Dinamarca.

De conseguir el éxito, el cultivo de algas es prometedor en varios aspectos. Por un lado, se podría terminar con el molesto problema del exceso en ciertas playas. Y, por el otro, una nueva industria se estaría formando, lo que significaría puestos de trabajo, por ende, mayores ingresos monetarios. Por último, pero no menos importante, su colaboración con el medioambiente. La elaboración y consumo de un biocombustible genera grandes expectativas puesto que sería una interesante manera de reducir las emisiones de gases, generadores del calentamiento global, entre otras cosas. #Crisis #Investigación científica