Una joven ayuda a su madre para que tenga sus audífonos para poder escuchar. Se preguntarán: ¿qué tiene de particular que una hija le ayude a su madre a conseguir sus audífonos? Bien, Melisa es una joven de 17 años que ha nacido en un hogar humilde, en el que sus padres en este momento se encuentran en paro y solo perciben una subvención. Como se sabe, la Comunidad Valenciana como en casi todas las comunidades de España están recortadas todas las ayudas. A la madre de Melisa se le diagnosticó una gran sordera progresiva y que si no usa audífonos quedaría sorda para siempre.

Melisa ante este panorama ha decidido buscar un trabajo de lo que sea.

Anuncios
Anuncios

Y gracias a que ella tuvo un contacto en el hogar de ancianos donde ella iba como voluntaria, le dijeron que si quería limpiar un aula de la iglesia, que no le pagarían tanto pero que podría ahorrar ese dinero. Todos los días después de la escuela, Melisa iba a limpiar el aula. Sus padres eran ajenos a esta actividad que realizaba. De pronto, también le salió a Melisa cuidar a una anciana en un hospital por las noches y ahí les tuvo que decir a sus padres que ella quería ganarse la vida.

Mientras, sus padres hacían algunos trabajos temporales en negro. Pero un día, Melisa se encontraba en la iglesia rezando y pidiendo a Dios que le ayudara a conseguir el dinero para que su madre no se quedara sorda, cuando apareció una señora que se sentó a su lado. Al ver a Melisa que lloraba en silencio, la mujer le preguntó qué le sucedía.

Anuncios

Melisa le comentó lo que pasaba y la mujer le pidió su número de teléfono para poder llamarle porque creía conocer a alguien quién le podía echar una mano.

A la semana, Melisa recibe un llamado y le dijo que le diera su dirección. A los pocos días, tocan el timbre de la casa de Melisa y aparecen cuatro personas diciendo que eran de una iglesia. Los padres de Melisa estaban sorprendidos porque no sabían quiénes eran. Estás personas le dicen que son de una iglesia y que pertenecían a Cáritas y que le ayudarían a comprar los audífonos, la madre no pudo contener las lágrimas cuando estas personas le contaron que su hija Melisa había hecho todo lo posible para que ella tuviera los audífonos y no quedara sorda. La madre, abrazó tan fuertemente a Melisa agradeciendo a su hija todo lo que en silencio estuvo haciendo por ella, pues sin ella no habría podido tener sus audífonos y hubiese quedado sorda para siempre.