La frase "No eres tú, soy yo" -aplicada a otros fines sociales -bien puede servir para representar situaciones un tanto incómodas… sobre todo para el olfato. Pues todos, en algún momento, hemos debido batallar con aromas pestilentes (propios y ajenos) luego de alguna actividad física sin importar mucho su intensidad, y que hasta ahora, era considerada la única responsable del mal olor. Sin embargo, la ciencia es justiciera y ha querido encontrar al verdadero culpable: la mismísima ropa.

Recientemente publicado en Applied and Environmental Microbiology, el estudio reveló que el co-responsable del apestoso olor era el poliéster, un tipo de tejido muy usado en indumentaria para practicar actividad física.

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Durante la experiencia, se contrastaron prendas fabricadas en algodón y otras en poliéster. Los voluntarios hicieron ejercicio físico y luego, dejaron sus ropas durante unas cuantas horas para ver qué sucedía con los olores. El resultado fue asombroso: las ropas de algodón tenían un olor mucho menos intenso que las de poliéster. Frente a este primer indicio, los científicos trasladaron sus inquietudes al microscopio y observaron una muestra del tejido más oloroso. Lo que vieron es realmente sorprendente, pues entre la trama de tela, encontraron al primer responsable del asunto, el micrococos, un tipo de bacteria que convierte al sudor en pestífero aroma. Esto mismo no ocurre en las ropas de algodón ya que casi toda la humedad generada por la transpiración es absorbida por las fibras, lo que no sucede con el poliéster, que la deja retenida y así posibilita una mayor proliferación de las bacterias.

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En este sentido es que, no importa que tan sudado se termine una rutina física, sino la ropa que se lleve puesta.

Recordemos que, a diferencia del algodón, el poliéster es una fibra sintética. Queda entonces por determinar si esta condición influye también en la generación de estas bacterias llamadas micrococos. Por lo pronto, a quienes realicen actividad física con frecuencia, vale destacar que existen algunas otras cuestiones que posibilitan un sudor intenso en aroma, como puede ser un desbalance hormonal -esto es evidente en niños y niñas adolescentes -como también la alimentación. Pero, por fortuna, hay también grandes aliados de los feos olores: desodorantes, cambio de ropa frecuente, perfumes corporales y/o ambientales. Cualquier fragancia amable será una buena manera de combatir el mal olor. #Investigación científica #Gimnasia