En España comenzó en un restaurante de Bilbao. Reservaban el derecho de admisión a quien por su comportamiento incívico causase molestias a los usuarios y a los menores de edad que acudieran solos o acompañados. Y otro restaurante, también de Bilbao, no tardó en copiarles la norma.

Si el reglamento interior respecto a la admisión no discrimina, es una práctica legal, pero a más de un cliente ni le satisface la idea ni le parece razonable. Por supuesto está en su derecho de enfadarse cuando intenta acceder a un local con un menor y no se le permite la entrada. Y por menor no tiene por qué entenderse un niño o un bebé, sino también un adolescente o alguien que no haya llegado todavía a esa edad y ronde los 10 u 11.

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Es decir, se incluye todo el abanico de años comprendidos hasta la mayoría legal.

Hoteles y cadenas de establecimientos tienen entrada indicada únicamente para adultos, y ya va siendo algo bastante extendido. La crisis está acelerando esta tendencia porque la diferenciación es un elemento que mejora la competitividad.

Sin embargo, esta característica puede no verse como un problema desde el momento en el que los establecimientos que no los admiten son, en comparación, mucho menores que los que sí lo hacen. Incluso hay cadenas de hoteles especializados en servicios para #Niños y para adultos por separado, con lo cual, si la familia desea hospedarse con niños en un momento dado puede hacerlo, y si, como los encargados han observado, dejan a los niños para estar solos, también pueden, y en hoteles de la misma cadena.

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El tema es complicado pero hay clientes que a lo mejor se sienten molestos por el continuo llanto de un niño a la hora de la comida o por pequeños que corretean y chillan alrededor de su mesa. Y por extraño que pueda resultar hallar un ambiente sosegado al comenzar la estancia, ya que, aunque muchas veces se busque, la tranquilidad no es fácil de encontrar, al tenerla, ésta es un valor a añadir al local y en más de una ocasión el cliente puede verse agradeciendo la decisión de aquel en el que entró o en el que decidió hospedarse.

Por el contrario, hay familias que piden que dos o más niños puedan ser alojados en hoteles. Familias que se quejan de la poca oferta en este sentido. Pero en España hay 240.000 bares, 16.000 cafeterías y 85.000 restaurantes. Número más suficiente para todos. Solo hay que saber encontrar el que más nos interesa.