El Feng Shui es un antiquísimo sistema chino, que busca armonizar los principios fundamentales del ying y del yang en la disposición de los elementos decorativos en casas y edificios y canalizar su influencia sobre las personas.

La teoría del ying y del yang concierne a lo activo y lo pasivo, lo espiritual y lo terrenal, las energías opuestas en concordancia. Estos son los puntos esenciales que relacionan a las personas con los espacios donde viven o trabajan.

El Feng Shui se fundamenta en la existencia del chi, un sutil flujo de energía vital que penetra todo en el universo. Aplicando las leyes del Feng Shui podemos armonizar las energías en cada habitación y así evitar la influencia negativa de una ubicación no favorable, la cual podría ocasionar desasosiego o alterar nuestro estado de salud.

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El Feng Shui en el dormitorio

Para conciliar el sueño más fácilmente, el Feng Shui recomienda mantener la puerta y las cortinas cerradas por la noche para que el chi fluya más lentamente.

En las habitaciones destinadas para el descanso se aconseja utilizar materiales y colores asociados a la tierra o a la madera, los cuales favorecen la comodidad, la serenidad y fomentan la vida y el crecimiento evitando que el chi se paralice.

El amarillo, crema y marrón se asocian con la tierra y las fibras naturales son la seda, el algodón y la lana. Se corresponden con la madera los verdes y azules y los mismos materiales que para con la tierra.

En lo que se refiere a muebles y adornos deberían tener forma redondeada. No es aconsejable tener la televisión, el ordenador o cualquier otro aparato eléctrico en los dormitorios.

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Es importante no amontonar cosas debajo de la cama, pues estos elementos bloquearán la energía y nuestro descanso y relaciones íntimas se verán afectadas. La cama no debe colocarse debajo de una viga.

Para aprovechar de los beneficios de la fuerza vital del chi, la cama debería estar situada en diagonal a la puerta del dormitorio y en el extremo opuesto.

Para evitar el insomnio, procura dormir con la cabeza orientada hacia el norte. Si duermes con la cabeza hacia el noreste, el sueño será largo y profundo. Orientándonos hacia el sureste favorecemos la creatividad y la comunicación. Hacia el este la energía beneficiará al trabajo profesional y creativo. #Decoración