Cuando te anuncian por primera vez que vas a ser madre después de hacerte un análisis de sangre y da positivo, todo tu ser se conmueve hasta incluso comienzas a lagrimear pero de tantos sentimientos acumulados por nervios y alegría.

Comienzas a pensar en ese mundo nuevo que es ser madre. Pasar una maternidad es lo más bonito que una mujer puede experimentar a lo largo de su vida como mujer.

De pronto a la primera persona a quien llamas por teléfono es a tu marido comunicándole la buena nueva en que ambos están "embarazados". Sales del laboratorio con una alegría desbordante, tal es así, que tan feliz estás que vas corriendo a la casa de tus padres a comunicarles que serán abuelos.

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Y es que tienes ganas de compartir esta alegría que te invade y que no cabe en tu cuerpo esta emoción y sentimientos que sientes como mujer.

Mientras el vientre comienza a crecer, tienes ciertos temores y miedos clásicos en una mamá primeriza, pero todo está controlado por tu médico ginecólogo. También comienzas a comprar la cunita donde dormirá tu bebé, las sábanas, la ropita tan pequeña, las toallas y toallones con que envolverás al bebé cuando le bañes, el perfume, vamos todo lo que un ajuar de bebé debe tener.

Estas en un período maravilloso, haces la dieta como corresponde y la gimnasia prenatal. Piensas con tu esposo en el nombre que llevará si es nena o si es varón.

Tienes charlas con tu bebé o le cantas canciones de cuna a solas mientras acaricias tu vientre.

Piensas en tantas cosas sobre el bebé y tú.

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Compartes con tu esposo muchas decisiones como si será sano y fuerte, como será su carita, a quién se parecerá, si el bebé se alimentará con leche materna o con mamadera, qué educación va a tener aunque falte mucho para que nazca y crezca, con quién dejarás a tu bebé cuando vuelvas otra vez a tu trabajo, los mimos que le darán, cómo será cuando pruebe su primer papilla y tantas cosas más.

Eso sí, antes que ser mamá, eres mujer y por lo tanto deberás pensar en atender a tu esposo y tu primer hijo. Muchas mamás primerizas se olvidan del esposo y todo su mundo es para el bebé.