Un nuevo fenómeno social se está detectando entre los adolescentes. Nos referimos al "vamping". Lo definiríamos como la costumbre, de moda, entre los jóvenes de pasar despiertos gran parte de la noche estando delante de la pantalla del ordenador, de la tele, del móvil, de la Tablet escuchando música, viendo series o películas, o simplemente chateando con los amigos. Esto provoca un descenso en su rendimiento escolar y en su atención en las tareas cotidianas. Esta práctica reincidente en un tiempo prolongado puede conllevar a la dificultad de conciliar el sueño de una manera rápida y placentera por tanto al día siguiente muestran cansancio diurno por no descansar lo suficiente.

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Este fenómeno se ha detectado entre los adolescentes pero sólo hace falta mirar a nuestro alrededor para observar este comportamiento, también, en los adultos. Adultos que se van a dormir a altas horas de la noche, aprovechando la tranquilidad del hogar puesto que los demás miembros de la familia ya están dormidos, para ver su serie favorita o la película que acaban de estrenar. Los adultos, también, están enganchados a las redes sociales.

¿Cómo podemos inculcar hábitos saludables a nuestros retoños si nuestros actos difieren de nuestras palabras? Los adultos son los primeros imputs que reciben los niños y adolescentes, sólo reciben incoherencia por parte de los adultos.

Es más fácil atacar a los jóvenes puesto que es lo visible mediante proyectos de promoción del uso responsable de Internet y los riesgos que puede entrañar ciertas prácticas en la red.(Programa Pantalla Amiga).Yo me pregunto por qué no hacer lo mismo con los padres? Iría bien hacerles conscientes que ellos, también, están inducidos por ciertas prácticas.

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A mi parecer, es una opinión muy personal, se nos olvida "trabajar" con las familias de manera holística. Haciendo este esfuerzo conseguiríamos una concienciación por pequeña que sea y, probablemente, tendríamos alguna modificación de conducta y patrón familiar. La familia debería volver a coger las riendas de la educación de sus hijos y ser un modelo "positivo", transmisor de actitudes beneficiosas para uno mismo como el espíritu crítico, saber escuchar, saber estar. La familia pude volver a ser el centro de los valores sociales básicos mediante sus actos, los cuales serán reproducidos por las futuras generaciones. Sigamos permitiendo que sean terceros que eduquen a los jóvenes, eximamos a las familias de su responsabilidad. De momento este fenómeno es puntual pero sin un trabajo global puede convertirse en otra enfermedad del siglo XXI. Eso sí, dará trabajo a médicos, psiquiatras y, sobre todo, a los farmacéuticos porque en esta sociedad como bien sabemos, todo se soluciona con un fármaco.