Hoy, con el estreno del nuevo vídeo #Musical del último disco de Nicky Minaj, más que desvelar e indagar sobre un nuevo tabú, lo que he creído oportuno es aclarar algo que parece francamente sencillo pero que a veces, quizás por la juventud, quizás por la falta de talento, quizás porque el escándalo está siendo una forma de promocionarse un tanto arriesgada, se confunden términos. Para nada es lo mismo seducir que mostrar o enseñar. No es igual tampoco el ser un tanto coqueto o coqueta que convertirse en una persona un tanto vulgar y chabacana, mostrando un culo en pompa.

Yo soy la primera que dice que en cuestiones sexuales reprimirse no es nada bueno ni para la mente ni para el cuerpo.

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Pero cuando veo el video musical de Anaconda, me planteo dos preguntas: si la persona que lo ha rodado, la protagonista en este caso, está buscando clientes a un buen precio o seguidores fieles de su arte sobre el escenario.

El arte de seducir es algo muy selecto. No se trata de mostrar un tanga en un video musical, ni meterse en una especie de jacuzzi al aire libre con un trikini de tiras y fingir que casi a una le da un orgasmo, ni mucho menos, tocar el trasero a una compañera en el baile, y para nada fingir movimientos pélvicos contra el suelo esperando vete tú a saber el qué. Son cosas como estas las que luego confunden sexualmente ya que para nada el agua caliente por si sola te va a promocionar una sacudida sexual de goce ni de placer tanto como para llegar a un orgasmo (vamos, yo creo que para eso hay que tener la piel o muy fina, o como es el caso, saberlo fingir muy bien porque si no yo no me lo explico).

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Seducir es insinuar, dejarse llevar por una mirada que cruza, que con un simple roce puedas causar en el que está a tu lado, con la ropa puesta y de esa de invierno de lana que abriga mucho más, como esa persona tiene que seguirte con la mirada hasta que te sientas porque lo has como hechizado con tu perfume, con tu forma de acariciarte el pelo, con tu feminidad, con tu ser.

Seducir es algo tan complejo pero a la vez tan simple, que si alguien consigue dominar este arte, como cautivar incluso con algo tan inmensamente sencillo como caminar o una natural llamada de teléfono con un susurro de su voz.

Un ejemplo para que lo entendáis: la gran Mónica Naranjo. En sus inicios como cantante, era provocativa pero gustaba. Ahora, con los años y la feminidad y sensualidad que posee, cautiva incluso yendo de largo. ¿Por qué? Porque no deja de ser una diosa de la seducción. La madurez, y para nada hay que sentirse mal cuando se utiliza esta palabra con una mujer como ella, hace que un vino joven pase a ser un gran reserva.

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¡Mónica Naranjo es el mejor vino gran reserva que alguien podría contemplar en el recipiente! Probarlo ya sería algo más que sublime elevado a la enésima potencia y llevado al infinito. Sería en nirvana de los nirvanas multiplicado por X.

Yo entiendo que "niñas" como Miley Cyrus y Nicky Minaj, por su juventud, necesiten tropezarse y equivocarse en las formas. ¡Están en la edad de ello! Además, cuando se consiguen récords de 19,3 (Miley con su Wrecking Ball) o 19,6 (Nicky con su Anaconda) millones de videos servidos en un día, es fácil pensar que lo que se está haciendo se hace y encima bien. Pero tiempo al tiempo. La juventud es efímera. Dura muy poco. Y sólo siendo bueno en tu trabajo, en tu profesión, consigues mantenerte en lo más alto. Si sólo buscáis ser flor de un solo día… ¡Bravo! Lo habéis conseguido. Pero no os conforméis sólo eso. La calidad no se mide por la cantidad de piel que una está dispuesta a mostrar. #Famosos