¿Qué es el sexo? Muchos lo definen como un acto químico. Otros hablan que mujeres y hombres, al tener esa parte de animal irracional, se acercan entre sí por una cuestión de olores, formas, sonidos,… una atracción que no pueden repeler pues está dentro de ellos. Sin embargo mucho creen que nada de lo anterior tiene que ver con el sexo. Dicen que cuando el deseo aparece, las ganas de saciar un apetito carnal, se forma una ecuación sin sentido que no hace falta resolver ni explicar.

Sea como sea, no podemos obviar que el sexo, al igual que otras cosas en la vida, nos estimula, no hace sentirnos más vitales, nos ayuda a nivel anímico y emocional, y por lo tanto, es lógico que nos guste practicarlo.

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Pero,… ¿Qué diferencia hay entre la hipersexualidad o ser adicto al sexo?

La hipersexualidad no deja de ser un incremento de la actividad sexual, un aumento súbito de la libido. Muchos son los que creen que tras la hipersexualidad, hay problemas médico no diagnosticados (un trastorno bipolar, por ejemplo, podría dar lugar a este acrecencia de acción erótica) o el consumo de algún tipo de medicamentos, alcohol, drogas, etc.

Pese a que en los medios de comunicación se confunde la hipersexualidad con una adición, la mayoría de sexólogos no están de acuerdo con que este comportamiento, pueda englobarse dentro de un comportamiento adictivo como tal.

Muchos son los expertos que comparten la idea de que la adicción al sexo, en nuestra sociedad, no deja de ser una consecuencia causada por la accesibilidad que disponemos, tanto en medios de comunicación, publicidad e internet de contenidos eróticos, que, mezclado con la angustia, congoja, ansiedad y preocupación que se incrementa día tras día en nuestros propios cuerpos y mentes, nos hace más vulnerables para convertirnos, sin lugar a dudas, en esclavo del sexo, en personas dependiente del acto sexual para tratar de huir de lo que nos rodea.

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Esta adicción, como cualquier otra, necesita de ser saciada a diario, en cualquier lugar, a cualquier hora. Es como un chute en vena de autoestima elevada a la enésima potencia. ¿A quién no le gusta estar bien? ¿A quién no le encanta sentirse deseado? Sin embargo, como toda adicción, poco a poco se necesita una dosis más alta de emoción, de frecuencia, de innovar dentro del acto carnal en sí. Es entonces cuando llega el descontrol y sin lugar a dudas, se produce el reconocimiento del problema.

¿Es entonces la hipersexualidad una adicción? Ser sexualmente activo, por el motivo que sea, no implica que seamos adictos al sexo. El deseo y las ganas de practicar el acto sexual con frecuencia, puede ser sólo parte de una etapa por la que estamos pasando y que podría estar asimilada, como bien he dicho, a cualquier motivo nombrados antes como un tratamiento médico del que desconocemos todos sus efectos secundarios por ejemplo sin que eso conlleve estar ligado a un problema grave que no deja de ser una adición.

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Si una vez dejado el tratamiento la hipersexualidad no disminuye, sí que sería recomendable, visitar a un médico para conocer cual es la verdadera causa de este incremento.

Como digo siempre, el sexo no es malo. Practicarlo con ganas, con pasión, con desenfreno y gozando, no deja de ser un pedazo de esa parte de animal salvaje que todos poseemos. Eso sí, tratando de no llegar a caer nunca en los excesos porque aunque parezca mentira, hasta en el sexo, los excesos son malos. ¡Disfrutad de vuestros cuerpos! ¡Disfrutad de vuestra sexualidad!