Cada vez más estudios demuestran que nuestra salud está íntimamente ligada a los agentes asociados a nuestro ritmo de vida: estrés, sedentarismo y mala alimentación. Trabajos de 8 horas sentados en una oficina o de pie tras un mostrador, jornadas laborales que se prolongan demasiado y dejan poco tiempo para dedicar al deporte o a la elaboración de recetas caseras demasiado elaboradas. Vivimos en la era de la comida rápida, precocinada, congelada... y esto, a la larga, tiene sus consecuencias.

Sabemos que deberíamos comer mejor, pero no sabemos cómo integrar una alimentación sana en nuestro horario. Pues bien, ya que generalmente no tenemos tanto tiempo para dedicar a la compra y a los fogones como lo tenían nuestras madres y abuelas, sí podemos incluir sin esfuerzo en nuestra dieta diaria alimentos sanos que de por sí nos ayuden a mejorar nuestra salud.

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A continuación os presento un resumen de alimentos que se ha demostrado tienen facultades saludables directas sobre nuestro organismo y que podemos consumir fácilmente sin tener que dedicar tiempo a elaboradas recetas:

Tomate:

Contiene antioxidantes que son anticancerígenos, tiene vitamina A que es buena para la vista, reduce el colesterol, es diurético, mejora la circulación, tiene beneficios para la piel, el pelo y es vigorizante. Ideal en gazpacho o en zumo.

Ajo:

Es antibiótico, antiinflamatorio y anticoagulante por lo que va de perlas para la circulación, además es antiséptíco, reduce el azúcar y el colesterol en sangre. Es fácil de incluir en cualquier receta.

Cebolla:

Es un expectorante natural que ayuda en los problemas de respiración. Ayuda a bajar la tensión y a deshacer cálculos renales.

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Se puede poner cruda en la ensalada o en cualquier sofrito básico.

Pomelo:

Es diurético, depura el hígado, la vesícula y el corazón. Su naringenina ayuda a reducir el azúcar en sangre. Se puede comer crudo o en zumo.

Col:

Ayuda en los problemas intestinales, pulmonares e incrementa la leche en las madres que estaban amamantando. La col cocida con patatas no huele demasiado bien, pero se cocina en un plis.

Aguacate:

Reduce el colesterol por sus grasas insaturadas, se puede comer crudo en tostadas o en un delicioso guacamole casero añadiendo tomate, limón y cebolla, que también son muy sanos.

Acelga:

La acelga cruda en ensalada con zumo de limón sirve para fortalecer el estómago y vigoriza el cerebro.

Limón:

Tiene un fuerte poder antibacteriano, antivírico e inmunológico, también es diurético, limpia la piel, da energía y ayuda a perder peso. Utilízalo en ensaladas en lugar del vinagre, añádelo en tus zumos o utilízalo con carne a la plancha en lugar de la sal.

Perejil:

Gracias a su ácido fólico, vitamina A, B y K y aceites esenciales, histidina y aminoácidos, inhibe el desarrollo de tumores. El perejil puede acompañar casi cualquier guiso.