El diseñador Manuel Pertegaz ha muerto esta madrugada en Barcelona a la edad de 96 años. Con él desaparece uno de los grandes maestros que la alta costura ha dado en España. Precursor y adelantado a su tiempo, nació en Olba (Teruel) en 1918 y a los 9 años se trasladó con toda su familia a Barcelona. Este cambio fue fundamental para su vida pues a los pocos años dejó la escuela y entró a trabajar en una sastrería, donde tuvo su primer contacto con la confección y aprendió rápidamente el oficio para poder desarrollar una meteórica carrera que le llevó a abrir su primera casa de modas de alta costura en la Avenida Diagonal con tan sólo 25 años.

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Seis después ya tenía tienda en la calle Velázquez de Madrid y empezó a viajar a París donde entró en contacto con diseñadores de la talla de Cristóbal Balenciaga o Christian Dior, a quien se especuló que iba a suceder al frente de su firma tras su muerte en 1957.

El mundo de la #Moda consideraba a Manuel Pertegaz un eslabón entre la tradición de Balenciaga y los nuevos tiempos, de ahí que siempre se ha dicho de él que fue un precursor que supo leer las tendencias antes que los demás. Sus diseños clásicos son elegantes y glamurosos, aptos para cualquier acontecimiento importante. El diseñador aragonés sabía hacer a la mujer muy femenina en los cortes de los trajes y vestidos y especialmente destacaba por sus creaciones de noche, todo un lujo hecho realidad. Sin embargo, su encargo más importante le llegó de la Casa Real española en 2004, año en que confeccionó el traje de novia de la Princesa de Asturias, un vestido que le reportó numerosos halagos desde múltiples sectores.

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En sus años de mayor apogeo contaba entre sus clientas con personalidades de la talla de la reina Sofía, Jacqueline Kennedy, Aline Griffith (condesa viuda de Romanones), María Teresa Bertrand o Bibis Salisachs, así como actrices de la talla de Audrey Hepburn, Ava Gardner, Marisa Berneson o Paulette Goddard.

También vivió épocas oscuras, como cuando a la muerte de Franco y con la crisis del petróleo de esos años la alta costura sufrió un gran desgaste que le atizó de lleno. Acuciado por las deudas, se vio obligado a cerrar todas sus tiendas a excepción de la de Barcelona. Pese a todo, demostró una tenacidad y capacidad de trabajo encomiable para remontar el vuelo y mantenerse en el primer plano de la moda adaptándose a los tiempos y, como él mismo reconocía, "afortunadamente, sigo teniendo más encargos de los que puedo acometer".

Los funerales tendrán lugar mañana a las 12:30 en el tanatorio del barrio de Sant Gervasi, en Barcelona.