"La vida es como un restaurante dicen, nadie se va sin pagar" acusa un refrán. Es verdad lo que dice. Mucha gente hace maldades, roban, matan, el poderío del dinero hacen que sean más tacaños en vez de ayudar a los más necesitados o bien provocan daño a su alrededor porque no son felices, la gente superficial esa que hace alarde de lo que tiene y burlándose del que menos tiene.

La gran mayoría llorando dicen: ¿qué he hecho yo para merecer tanta desgracia en mi vida? No es que merezcan desgracias en esta vida, sino que todo es aprendizaje. Tú has venido a aprender a comportarte en diferentes situaciones, has venido con la hermosa misión de entender qué es el significado de la vida.

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Quizás no te detuviste en algún momento a mirar a tu alrededor porque quizás seas un topo que no ve más allá de sus narices. Agradece el cuerpo que se te dio, los alimentos de cada día, la vestimenta, la salud, la familia que tienes, el techo que te cobija en las cuatro estaciones del año. Muchos ni siquiera tienen eso.

Las personas que dañan o que hacen cosas a tu persona puedes que tengas que poner un límite, porque vivimos situaciones límites todos los días o casi todos los días porque debemos resolver muchas cosas durante toda nuestra vida.

Dicen que la maldad no hace la felicidad, siempre haz el bien sin importar a quien, puedes ser voluntaria o brindando un servicio a los demás. ¿No me digas que no te gratifica cuando ayudas a alguien? El corazón se llena de gozo y alegría.

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La gente que se dedica a meter la cuchara como vulgarmente se dice, a hablar mal provocando algunas veces daños irreparables, a querer burlar a un jefe mintiéndole para que tu compañero/a de trabajo lo echen o querer ocupar un sitio en la empresa más importante y que ese compañero/a no lo ocupe, al principio te dará rabia, bronca, enfado.

Las cosas suceden por algo. Aprende a aceptarlas. Tarde o temprano, la persona que hizo daño, no ganará el cielo si primero no las paga aquí. Alguien dijo: "a todo chancho siempre le llega su San Martin" y es verdad. Jamás desees el mal a otro. Siempre haz tú el bien, no te dejes vencer por el ojo por ojo, diente por diente.