Siempre ha pasado y siempre pasará. El fenómeno fan está ahí y no lo vamos a cambiar. Miles de adolescentes han gritado ante la presencia de su ídolo, ya sea en una alfombra roja o en un concierto. Es el momento de demostrarle lo que sentimos y lo mucho que nos gusta. Pero en el cine las demostraciones suelen ser menos efusivas, a no ser que se trate de una premiere en la que el actor de moda o el mito de años se presente en persona. Entonces los gritos, pisotones y codazos estarán a la orden del día, pero por lo general, un estreno es más relajado porque hay entradas para todas. Si no es para hoy, para mañana.

En la época del cine mudo Rodolfo Valentino fue el encargado de levantar pasiones.

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Comprensible en su momento. Más adelante fueron Paul Newman y Robert Redford, amigos y coetáneos que rodaron películas juntos y se convirtieron en la pareja más atractiva de la Historia del cine. Dos hombres y un destino y El golpe forjaron dos leyendas difíciles de superar. No solo fueron dos joyas como películas sino que ambos se encontraban en el esplendor de su belleza. Aunque a ninguno de los dos le sentara mal luego la madurez.

El heredero del espectacular físico de Newman ha sido Brad Pitt. Irrumpió en escena con Thelma y Louise y desde entonces no ha parado, tanto en el cine comercial como en el independiente, de cosechar éxitos. Por su talento y, no puede negarlo, por su cara bonita. Como muestra, el éxtasis que provocaba en Leyendas de pasión y, como contrapunto, el descontento en las fans al verlo de la forma desaliñada en que aparecía en la espléndida El club de la lucha.

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Más recientemente, un Resacón en Las Vegas ha logrado catapultar a su protagonista, Bradley Cooper, quien a raíz de la conocida película ha elevado su cotización y el número de cintas que rueda. El lado bueno de las cosas o La gran estafa americana han sido sus últimos éxitos, que le han otorgado candidaturas al Oscar y le han permitido trabajar incluso a las órdenes de Clint Eastwood. Casi nada.

Pero en Europa también tenemos actores que rompen con los cánones de belleza. El italiano Marcello Mastroiani es uno de los mejores ejemplos que se pueden poner. Fellini 8 1/2 o La dolce vita, ambas de don Federico, mostraron a Marcello en su absoluto cenit. Tampoco nos olvidemos de Vittorio Gassman, otro italiano que demostró en películas como Arroz amargo que no tenía nada que envidiarle a los anteriores.

Y en España tampoco podemos quejarnos del abanico de actores enormemente guapos que tenemos. El sex symbol por excelencia en el momento actual es Mario Casas, actor cada día más solicitado por su éxito en las taquillas y su cada vez más consolidado talento.

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Pero no es el único: Miguel Ángel Silvestre, quien fuera El duque, Hugo Silva, a quien se ubica con solo nombrarlo o Maxi Iglesias, uno de nuestros dos chicos con los ojos transparentes. El otro es Jesús Castro, que ya se está haciendo famoso y todavía no ha estrenado ni El niño ni La isla mínima, sus dos cartas de presentación.

Cada una tendrá sus favoritos. Es imposible citarlos a todos, pero es innegable que los nombres incluidos en la lista que ya termina, merecen ocupar los mejores puestos. #Famosos